¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

miércoles, 27 de junio de 2012

1 - Abejas en invierno


- ¿Qué haría si no te hubiera conocido…? –

Frases como esta eran un ejemplo de lo que se decían la pareja que tenia a tan sólo unos metros de ella. Era una pareja de enamorados que hacía tiempo que no se veían, o eso era lo que parecía a simple vista.

- ¡Izzie! Haz alguna cosa útil, ¿no? –

Oyó gritar a su madre, mientras los hombres entraban y salían de casa cargados de cajas. Izzie se mudaba en pocas horas. El camión había llegado muy tarde para transportar sus cosas a un pequeño apartamento cerca de la universidad. Estaba dejando su casa, seguramente, ya era hora, ella ya se había hecho mayor. Probablemente, tan sólo volvería de vacaciones para ver a su familia i poco más. Tenía la vida bastante clara, lo tenía todo planeado, iría a la universidad, se sacaría el graduado, empezaría a trabajar, tendría un vida nueva, un marido y después hijos. Luego se tendrían que mudar a una casa más grande, ya que en una de pequeña no cabrían todos. Sí, tenía planeado tener cuatro hijos.

De pronto, oyó un fuerte estrepito, Izzie dirigió su mirada hacia donde procedió el ruido. Elemental, a uno de los trabajadores le cayó una de las cajas. Ella no le hizo caso y, de todas formas se levantó, dejando la pareja de enamorados y mirando alrededor para ver donde estaba Mark. No le pareció extraño que no estuviera, así que entró en la casa y  se dirigió a su cuarto, donde sabía que lo tendría que despegar de la pantalla del ordenador para que pudiera pasar las últimas horas con su hermana, antes de irse de casa. Pero al entrar al cuarto no había nadie. Miró en varios sitios de la casa, pero no hubo éxito. Estaba segura de que estaba escondido en alguna parte para no ayudar con las cajas.

Ya hacía tres cuartos de hora que Mark aún no había aparecido. A Izzie se le ocurrió la absurda idea de mirar si estaba en el jardín, aun que él no iba nunca ahí porque decía que estaba lleno de abejas. Pero allí no estaba, así que Izzie se apoyó al árbol viejo, siempre que tenía algún problema iba allí cuando era más pequeña.




-¿Hablando sola otra vez? – dijo Mark apareciendo de la nada.

- ¿Dónde te habías metido? – le respondió sorprendida.

- Nada… caminando por aquí… – le dijo excusándose.

- Sabes que me marcho en un par de horas, ¿no? – le recordó su hermana.

- Como si no lo supiera suficientemente… – dijo sarcásticamente.

- ¿Te pasa algo? – le preguntó ella preocupada.

- No  – sólo fue capaz de contestar con una palabra.


Se produjo un silencio, un silencio largo e incomodo.

- Dejarás tu vida, irás a vivir en un lugar extraño, rodeada de gente extraña que no conoces. I prácticamente, estarás siempre trabajando. ¿I harás amigos en poco tiempo? –

Izzie se quedo parada de la velocidad con la que pronunció todas esas palabras, no sabía que alguien como Mark pudiera sacar todas esas conclusiones. Pero él no estaba preocupara por lo que haría su hermana, sino por lo que haría él cuando fuera su turno.

- Mark… allí, cada día será una vida para mí. Todos los alumnos serán nuevos en la universidad. Todos serán amables i nos apoyaremos. Allí me sentiré como en casa. – dijo mirando de tranquilizarle. Él asintió con la cabeza con una sonrisa y ella le preguntó. – Qué, ¿ahora ayudarás a empaquetar? – la sonrisa le desapareció de pronto de la cara. – Lo decía de broma, pero podrías estar con el resto del comité de despedida. –

En aquel momento una abeja picó a Izzie en el cuello. Sí, una abeja, ya era demasiado extraño que estuviera allí en pleno invierno. Pero Izzie no le dio importancia, así que siguió hablando con Mark. Pero de pronto comenzó a sentir mucho calor, un calor sofocante. La visión, poco a poco, se iba oscureciendo.

- Mark… llama… llama… a mamá… – fue lo que pudo decir antes de que la negrura invadiera completamente y cayera al suelo desplomada.



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