¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

lunes, 30 de julio de 2012

12 - Remordimientos de una paciente


Habían pasado tres días... e Izzie aún seguia viva, haciendo que el doctor Sloan repensara la predicción de su muerte. Había tomado muestras de sangre y las envió a examinar.

Sloan la hacía sentir incómoda, no la trataba como lo hacia Alex. Alex había sido mejor en todo... ella veía como él trabajaba duro para conseguir una cura.... e incluso la sacó del hospital una noche.

El doctor Sloan entró en la habitación haciendo que todos esos pensamientos de Izzie se desvanecieran.

- He llamado a tu familia y los he citado aquí hoy para hablar sobre un posible tratamiento para tu virus. - el doctor se sentó a los pies de la cama de Izzie mientras su madre y su abuelo estaban a su lado.

- ¿Qué tratamiento? - preguntó la Sra. Stevens tranquilamente.

- Puede ser un poco radical... pero no veo ningún daño en intentarlo. - Sloan se encogió - De todas formas
va a morir, así que el riesgo vale aceptarlo, creo. -

- ¿Qué traramiento? - dijo Izzie repitiendo la pregunta de su madre.

- Una completa transfusión de sangre. - dijo sin rodeos - Pero con tu cuerpo en tan frágil estado, probablemente morirías. Pero si funciona hay una oportunidad de que el virus sea eliminado de tu sistema. -

- ¿Y mejoraré? -

- Si. -


El abuelo de Izzie frunció - ¿Por qué el otro doctor no sugirió esto? -

- Probablemente no se le ocurrió. Pero no puedo estar al cien por ciento seguro de que esto va a funcionar.
Y durante el procedimiento no podremos darte sedantes o anestesia porque el virus lo rechaza, así que el dolor lo tendrías que soportar... -

- ¿Cuáles son las probabilidades de que ella lo soporte? - preguntó la madre, mientras el padre colocaba gentilmente su mano sobre su hombro.

- Alrededor de... quince por ciento de éxito y completa recuperación. - hizo un pausa para ver las caras de los madres y la paciente y continuó - Pero es mejor que un cero por ciento de probabilidades de sobrevivir, Isobel. -

Izzie no respondió. Simplemente se giró y cerró sus ojos estirandose en su cama. Terminand, así, la discusión. Estaba cansada de vivir.

~~~

Derek miró a Alex al otro lado de la mesa de la cafetería.

- No puedo creer que le dijeras eso después de lo que te dije. -

- No quiero que se apegue a mi. - gruñó Alex.

- Tampoco quiero que se apegue a un tonto como tú. - espetó Derek - Pero si va a morir entonces al menos hazla feliz. -

- ¿Y qué hay de mi? - respondió él - De esta forma su dolor sólo durará un tiempo porque pronto va a morir. Pero si me apeguo a ella, mi dolor durará toda la vida. -

- Cobarde... -

- No molestes... - se levantó para ir a por otro vaso de café.

Frunció minetras colocaba su vaso bajo el dispensador de café y presionaba el botón cuando Mark Sloan apareció.

- Apenas me diste a Isobel a tiempo. - Sloan sonrió antes de ponerse serio de golpe - Encontré un tratamiento para ella... qué pena que le hayas lavado el cerebro para pensar que la muerte es la única cura. -

- ¿Qué tratamiento? - preguntó Alex, tratando de no sonar muy interesado.

- Una completa transfusión de sangre. -

- ¿Piensas que funcionará? ¿Has visto sus resultados del laboratorio? El virus no sólo está en la sangra, ha invadido las células de sus órganos y músculos, es por eso que no puede caminar. Tonto. Seguro que te desharás del virus de su sangre pero aún habrá virus en sus tejidos. Se multiplicarán otra vez y regresarás al principio. Y eso sólo sería si ella sobrevive a la transfusión, lo cual seriamente dudaría. Viviría más sin que tú la mediques. -

- Bueno, al menos tengo cara para tratar a un paciente moribundo. No como tu que le das un vistazo y vas corriendo a esconderte dentrás de tu madre. -

- ¡No hables de mi madre! - la mano de Alex dejó caer el vaso de un golpe.

En una mesa cercana, Lexie Grey y Cristina Yang miraban preocupadas a los doctores. Dere no estaba preocupado. Estaba feliz de sentarse y dejarlos pelear.

- Si - sonrió Sloan - Y no creo que encajes para ser doctor aquí. La única razón por la que pasaste fue por el jefe. Apuesto que él hizo todos los exámenes por ti. -

Alex ladeó su cabeza levemente antes de alcanzar un pastel de limón y lo estelló en el rostro de Sloan. Un silencio rodeó la cafetería.

Mark limipó tranquilamente el pastel de su cara para ver a Alex igual de calmado. Permanecieron así por un momento antes de que Mark lanzara su puño chocándolo contra la mandibula de Alex, haciendo que su cabeza se echara hacia atrás. Y la pelea comenzó.


- ¡Mark! ¡Basta! ¡Alex! - Lexie corrió cuando los dos doctores cayeron al suelo. Alex encima golpeando repetidamente la cara de Mark.

Ella no era lo suficientemente fuerte, incluso con Cristina, para separarlos y miró a Derek, que estaba sentado en su silla sin intención de interferir.

- ¡Derek! ¡Haz algo! -

- Oh… - Derek aclaró su garganta antes de gritar en un vago tono - ¡¿Inuyasha…?! -

Cristina tuvo una mejor idea. Forzosamente medio separó Alex de Mark para así quedar entre ellos.

- Continúen peleando y entonces saldré lastimada y tendré que demandaros. -

De una vez los doctores detuvieron sus forcejeos y se miraron mutuamente. Alex dio una último golpe a la cabeza de Mark contra el suelo y comenzó a levantarse, pero no antes de que él golpeara su mentón con su pie, comenzando de nuevo la pelea.

- ¡Los jefes estan por estos corredores! - espetó Lexie - ¿Voy a por ellos? -

- ¡No! - gritaron los dos y se separaron bruscamente, jadeando por aire. Para entonces Mark tenía un ojo negro y un labio roto. Alex tenía la mandibula lastimada y unos cortes en sus puños.

- Dios... - Lexie los levantó con una reprochante mirada -Sloan regresa a tu piso, Alex tu próximo paciente llega para su examen de próstata en cinco minutos ¡Venga! -

~~~

- Pensé que conocía a Alex... - izzie suspiró y dejó que Meredith guiara su silla de ruedas - Pero entonces me dijo todas esas cosas... no puedo creer que hiciera eso... -

- Estaba asustado - dijo Meredith suavemente - Créeme... no las dijo en serio. -

La enfermera Meredith e Izzie se habían hecho buenas amigas después de que ella se enterara de que iba a morir. Así que muchas veces iba a por ella para darle una vuelta por el hospital.

- No estuviste ahí. Fue tan brusco y... y ahora estoy con Sloan... y voy a morir miserablemente... y saber que voy a morir miserablemente me hace aún más miserable... -

- ¿Aún quieres morir? -

- Nunca quise morir... - Izzie se frotó los ojos, contrarrestando las lágrimas antes de que se cayeran - Sólo pensé que si tenía que morir... al menos tendría a alguien como Alex... -

- Lo siento... - Meredith tocó su hombro.

- No es culpa tuya. - dijo Izzie rápidamente - Tengo que irme, se supone que Sloan va a pasar por mi
habitación a darme mi medecina. -

Ella soltó su silla del agarre de Meredith y siguió su propio camino. Meredith la observó por un momento antes de suspirar y voltear para ir a la cafetería y encontrar a Derek.

Izzie estaba tan profundida en sus pensamientos que casi no vé a Alex. Casi. Se detuvo rápidamente y retrocedió un poco para mirar por el corredor que había pasado. Sintió una punzada de celos al verlo con una de las enfermeras. Sus rostros rozaban por alguna razón…

Izzie observó un poco más para ver a dónde iban. De repente lexie detuvo a Alex a medio camino y lo alcanzó para besarlo.

El corazón de Izzie se detuvo con un grito ahogado mientras observaba. Alex no se separó…  Terminó rápidamente y Lezie se apartó.

No pudo soportarlo más y se alejó pero su estaba teniendo problemas para moverse...

Un dolor horrible se extendió por su pecho al lado izquierdo y pudo sentir a su corazón latiendo dolorosamente duro e irregularmente fuerte. Ella colocó su mano sobre su pecho, apretando sus dedos contra sus costillas mientras jadeaba por aire que parecía escapársele.

¿Estaba teniendo un infarto…?

La silla de ruedas parecía que se estrechaze, no podía moverse, no podía respirar. Ella se levantó, tambaleó unos pasos antes de que sus piernas se doblaran y cayera al suelo. Su corazón aún estaba latiendo tan rápido que pensó que explotaría…

Izzie desesperadamente luchaba para encontrar algo que la ayudase, algo a qué aferrarse… cualquier cosa. Pero estaba sola en medio de un corredor desierto. ¿Alex seguía en el corredor? Tal vez se había ido…
Levantó la mirada y vio el cuadro que colgaba en la pared opuesta. Lo había visto tantas veces al pasar por allí... pero nunca se había parado a observarlo.

La oscuridad pareció envolver todo su cuerpo y el dolor se desvaneció de una vez cuando la oscuridad alcanzó su cabeza… y se entregó sin pelear. Estaba cansada… quería descansar.

Sloan rodeó la esquina del corredor colocando con algunos cubitos de hielo en sus labios. Al momento que vió a Izzie maldijo en voz alta:

- Mierda... - corrió a su lado revisando su pulso.

Mark alcanzó su beeper para reunir las enfermeras y paramédicos disponibles. Tal vez había una probabilidad de que pudiera revivirla.

jueves, 26 de julio de 2012

11 - Un giro hacia lo peor


Izzie suspiró mientras se echaba hacia atrás para revisar cómo estaba su esmalte de uñas. Arrugó su nariz críticamente y cambió al otro pie. Cuando terminó movió sus dedos... o los habría movido... excepto que no podía...

Ella intentó moverlos otra vez, pero sólo podía mover sus pies. Sentía como si sus dedos estuvieran entumecidos... y cuando los pellizcó no sintió mucho, sólo un ligero susurro de hormigueo.

Se produjo un golpe en la puerta, desviando momentáneamente su pánico y levantó la vista con una sonrisa aliviada para ver que Alex al fin había llegado. Se había ido por horas. Pero su sonrisa se desvaneció repentinamente cuando vio entrar a un doctor de cabello claro. Él sonrió plácidamente y avanzó para extender su mano.

- Hola Isobel, soy el doctor Mark Sloan. - dijo sonriendo mientras tomaba su mano y las estrechaba.

- Am... hola... -

- Soy tu nuevo doctor. -

- ¿Qué pasó con Alex? - preguntó Izzie rápidamente, casi dejando caer el esmalte.

- Te entregó a mi por la duración de tu enfermedad. - Él asintió - Te trataré de ahora en adelante. -

Izzie no podía encontrar las palabras para describir cómo se sentía.


~~~

- Aquí está el resto de la investigación de Alex Karev. - dijo la enfermera Yang mientras le alcanzaba a Sloan unas carpetas.

- ¿Hay algo registrado sobre la perdida del control motor de sus piernas? - preuntó él.

La Cristina Yang movió su cabeza negativamente.
- Entonces esto es nuevo... Bien, envía a las chicas a revisarla durante la noche, deacuerdo? -

Ella asintió levemente hasta fruncir - Alguna de las demás enfermeras ha notado que Isobel se está echando
atrás. -

- ¿Echando atrás? -

- Si... bueno... como ayer parecía toda feliz... hoy está depresiba. No ha comido, no hablado... -

- Está bien, es normal. Vuelve a lo tuyo. -

Ella ahogó un bostezo y se dirigió hacia la habitación de Isobel. Abrió la puerta tranquilamente y sonrió
mientras se acercaba a la cama.

- Estas bien, ¿Isobel? -

El inexpresivo rostro de Izzie permaneció mirando directo al frente hacia la pared opuesta. Había estado estirada allí durante el último día ya que no podía usar las piernas. No había dicho una palabra desde entonces.

- ¿Necesitas algo? - preguntó la enfermera.

Izzie no respondió. La enfermera Yang mostraba preocupación y sólo sonrió plácidamente mientras se dirigía de nuevo hacia la puerta diciendo:

- Usa el botón para llamar si quieres algo, siempre hay alguien por el corredor si lo necesitas. -
Ella cerró tranquilamente la puerta tras ella.

~~~

Alex estaba malhumorado por tener que compartir a un paciente ciego con Derek, ya que estaba un poco molesto con él por todo lo del caso de Izzie. Después de algunas pruebas al paciente, Derek le dijo:

- Puedes ir a verla ahora... me encargaré yo de este paciente. -

Después de un breve momento, Alex se volteó y salió. Pero al llegar a su habitación se llebó una gran decepción al ver que no estaba. Se puso muy nervioso por un momento ya que no podía salir caminando... antes de darse cuenta de que la silla de ruedas no estaba. Se acercó a la cama y avanzó para levantar una nota que había sobre la cama.

"Tengo que ir a encontrarme..."

Alex salió de la habitación desepcionado antes de darse cuenta de que Izzie y Meredith estaban teniendo una carrera de sillas de ruedas por el corredor principal con animadores a cada banda del pasillo.
Meredith llegó a la línea de llegada primera y levantó los brazos para gritar:

- ¡Oh sí! ¿Quién es la mejor? -

- ¡Eso no es justo! ¡Tú tienes una silla de ruedas eléctrica! - protestó Izzie, pero ella estaba riendo y girando en círculos con la silla.

Alex había visto suficiente - ¡Izzie! ¡Meredith! -

Ambas levantaron la vista y Meredith sonrió tontamente.

- Oh mierda... bueno... uhm... debo irme... ¡nos vemos Izzie! - ella saltó de su silla y se precipitó.
Izzie sonrió mientras conducía la silla hacia donde estaba Alex, las ruedas temblaban inquietantes.

- ¿Buscando un voto de compasión? - preguntó Alex tranquilamente.

- En realidad, ¡esto es genial! No tengo que caminar a ningún lado, todos mantienen las puertas abiertas y la gente actúa amablemente cuando oyen venir mis rechinantes ruedas. -

- Izzie... -

- Esto es por qué no dejo que nadie le ponga aceite en las ruedas. - Izzie giró su cabeza - No te he visto en
un tiempo. ¿Has estado ocupado? -

- Bastante... ¿Estás bien? Digo... todos estaban diciéndo que estabas triste y deprimida... -

- ¡Oh eso! - Izzie gritó ahogada y sonrió - Bueno escuché de una de las enfermeras que tú y el doctor Sloan tenéis como cierta rivalidad. Así que pensé que podría desenmascararlo si de repente me veía realemtente enferma y deprimida. ¿Quién es mejor doctor? -

- Todos me culpan por eso... -

- ¿Por qué? Sólo me entregaste a él porque estabas preocupado. - dijo Izzie.

- ¿Qué? - dijo mirandola.

- Al principio pensé que no te gustaba... o que no querias que te gustase porque iba a morir y estabas asustado... hasta que me di cuenta que no eres así. Me entregaste a él porque te gustaba muchísmio. Estabas preocupado de apegarte mucho, ¿verdad? - concluyó ella.

- Eso... eso es muy inteligente... pero olvídalo. -

- Entonces, ¿por qué me entregaste a Sloan? - preguntó levantando la ceja.

Una extraña expresión había pasado por el rostro de Alex, y Izzie miró alrededor notando que las personas aún estaban ahí.  Ella quería una conversación privada así que se levantó con cuidado, empujando la silla de ruedas a un lad y tomó la mano de Alex.

- Como puedes... - dijo muy sorprendido.

- Solo por un momento, entremos en este cuerto. - abrió la puerta y entró arrastrándolo adentro antes de cerrar la puerta.

Fue entonces cuando Alex se dio cuenta de lo pequeños que eran esos cuartos.

- Izzie... realmente necesitamos hablar... - dijo respirando profundamente y cerró sus ojos.

- Eso es lo que estamos haciendo. -

- Siento mucho haberte entregado a Sloan... es sólo... que tuve que... alguien descubrió de la vez que te saqué... ellos dijeron a los directivos y lo decidieron todo ellos. -

- Entonces, ¿no tuvo nada que ver contigo? -

- En realidad... probablemente... lo habría hecho de todas formas... -

- ¿Porque no querías apegarte? - dijo sorprendida de oir eso.

Él no quería mentir... pero tampoco podía permitirse apegarse tanto a ella.

- No... te entregué a Sloan porque... porque... um... -

- Alex... ¿eres claustrofóbico? -

- ¡No! - respondió él rápidamente - De acuerdo, sí, pero no le digas a nadie. - pausó unos instantes
volviendo al tema principal - Porque... no quería animarte... Estuvo mal besarte... no debí haber hecho eso, te engañé... lo siento.

La sonrisa lentamente desapareció del rostro de Izzie. - Quieres decir... -

- No quise mentirte... -

- Oh... ya veo... - dijo echandose para atrás.

- Izzie, mira, realemente lo siento. No quise ir tan lejos y lastimarte así... -

- La gente me dijo que eras un idiota. - le interrumpió ella - Pero ahora puedo ver que no lo eres... sólo eres un completo idiota. -

- Bueno... - él intentó sostenerla cuando se lanzó a la puerta con un inestable tambaleo. Ella lo alejó.

- Puedo hacerlo sola, ¡No te necesito! - espetó Izzie saliendo del depósito hacia su silla de ruedas.

Lo último que escuchó él fue el rechinar de sus ruedas mientras se alejaba. Alex golpeó su cabeza contra la pared. Por supuesto que ella tenía razón... era un completo idiota...


martes, 17 de julio de 2012

10 - Repercuciones

Por primera vez, Alex parecía estar teniendo un buen día, y no el usual buen día; como esos que duran dos horas y luego se vuelven podridos; sino del tiempo bueno que permanece bueno todo el día.
Kevin Walker no había regresado todavía; lo que significaba que probablemente ya hablaba de nuevo en casa. Lexie Grey estaba bien desde que el cáncer había sido detectado en una etapa temprana y la doctora Fei parecía segura de que pronto estaría curada. Esto esa suficiente para poner a Karev de buen humor y podía permitirse un café por primera vez en el almuerzo.

Lo único malo del día era que fuera del hospital estaba todo cubierto de nieve.

- Buenos días, Lexie. – saludó Alex felizmente cuando llegó a recepción, genuinamente contento de verla.

- Oh sí… grandiosa mañana. – dijo ella sarcásticamente y se sonó la nariz con un pañuelo.

- ¿Qué te ocurre? – preguntó él.

- Estoy resfriada por el frio supongo… - 

- Bueno, viendo que regresaste al trabajo… ¿tengo mensajes? – preguntó el doctor mientras comenzaba a escribir cosas en un tablero.

- Algunos. – dijo Lexie levantándose. – Los del parking dicen que tienes que dejar de aparcar el coche en los sitios de discapacitados, tienes que dejar de hacer eso… -

- Pues diles que sí y asiente con la cabeza. – dijo riéndose.

- Lo hice. – se sonó otra vez la nariz y continuó. – Entonces hubo uno que llegó con una carta de reclamación esta mañana. –

- Suena interesante. ¿Qué decía? –

- Socixelsid sol a netart. – leyó Lexie con cuidado.

- ¿He oído bien? – preguntó muy confundido.

- No… tienes que leerlo al revés. – dijo con un tono muy extraño y cerrando los ojos.

- Oye, ¿estás bien? – preguntó Alex.

- Sí, bien. Fei es una buena doctora. Hizo bien conmigo. – se produjo una pausa y continuó. – Pero sé que hay cierta probabilidad de que la cirugía no elimine completamente el problema. –

- En todo caso, si tienes algún problema no dudes en venir a verme.

Lexie iba a contestar pero apareció el doctor Sheperd, interrumpiéndola.

- ¡Alex! – dijo el doctor mientras llegaba. - ¿Quieres tomar ese café del que has hablado toda la mañana? –

- Por supuesto, pero después de darle a Izzie su inyección. – dijo sonriente.

Derek Sheperd asintió y siguió al doctor Karev mientras cogía las jeringuillas y se dirigían los dos a la habitación de Isobel.

- Y a propósito, ¿dónde estuviste anoche? – quiso saber Derek mientras caminaban hacia la habitación. –
Te fuiste de repente… -

- Estaba enfermo… -

- Vaya… y yo vi un cerdo volando en la sala de espera que se había rota una ala colando alrededor de Godzilla. –

- Espero que no sea uno de mis pacientes… - contestó Alex con el mismo tono que su compañero de trabajo. – Para tu información, estaba enfermo de verdad. –

- Si seguro… el  día que enfermes será el día en que los extraterrestres invadan la Tierra. – dijo él sonriendo. – Y entonces… ¿porqué las enfermeras vinieron a decirme que una de tus pacientes desapareció? –

- Probablemente huyó otra vez. – Alex se encogió. – Pero ahora regresó. –

- Y tú. – insistió Derek, esta vez imparcial sin una sonrisa.

Alex le dio una corta y curiosa mirada antes de llegar a la puerta  de Izzie y la abrió.

- Buenos días. –

- Mediodía en realidad. – Izzie tocó su reloj.

-  ¿Te sientes bien hoy? – preguntó Alex, sólo para revisar.

- Genial. Siento como si pudiera saltar de altos edificios y vivir para contarlo. –

- Pues no lo intentes. – sonrió él.

Derek se movió inquieto en la puerta cuando Izzie rió.

- Oh, desde que estoy pronosticada a morir el 23 de diciembre… ¿puedo tener mis regalos de Navidad
antes? – preguntó ella dulcemente.

- Cualquier cosa por ti. – Alex sonrió – Tengo  que ir a almorzar ahora, per regresaré en unas horas. –

- Oh… bien. – ella parecía un poco apagada, pero mantuvo la sonrisa – Te veré más tarde entonces. –

- Nos vemos. – Alex se despidió mientras volteaba y salía con Derek quien permaneció engañosamente callado - ¿Qué pasa contigo Shepherd? –

- Estabas coqueteando. – fue la franca respuesta.

- Derek… para ti, cualquier forma de comunicación entre un hombre y una mujer es coqueto. – espetó
Alex, si buen humor comenzaba a evaporarse.

- No me malinterpretes, no es que esté sorprendido de que seas capaz de coquetear… es sólo… estás
haciéndolo con una paciente. – dijo él cuidadosamente.

- ¿Y? – Alex frunció – No está en contra de la ley. Muchos doctores y pacientes salen… -

- Pero ella estará muerta en menos de dos semanas… -

- Eso si no encuentro la cura. –

- ¿Y si no? – Derek se detuvo y se volteó hacia él, obligándole a detenerse también - ¿Qué harías entonces?
-

- ¡Viviría con eso! – gruñó él.

- ¿Y si ella vive? ¿Qué harás entonces? Seguro que muchos doctores salen con sus pacientes, pero sabes
que es ilegal, ¿verdad? –

- ¿Y qué hay de ti? ¡Sales con Meredith! –

- ¡Qué! ¿Cómo lo sabes? – Derek se quedó boquiabierto.

- Oh por el amor de dios… ¡Lo sabía antes que tú! –

- Pero eso es diferente, ella no va a morir. . – se detuvo unos instantes y continuó – Pero tienes un problema, tienes que trabajar en la cura si no quieres perderla. –

~~~

Más tarde en recepción, Alex se encontró con la Srta. Walker y su hijo.

- Siento molestarlo doctor… - la Srta. Walker tocó una de las manos de su hijo gentilmente… era obvio que estuvo llorando – Pero no tenía otro lugar para llevarlo… -

El doctor Karev apenas la escuchaba habar. Estaba muy preocupada mirando a Kevin. Un horrible corte pasaba por su ceja y parecía que el hueso de su quijada había sido golpeado en la derecha. Su brazo derecho también parecía dañado… ensangrentado y maltratado.

En recepción también estaba Lexie que miraba perpleja el estado de ese niño.

El doctor Shepherd no se extrañó, ya que estaba acostubrado a ver ese tipo de cosas.

~~~

- Como pasó esto ¿Kevin? - preguntó Alex seriamente mientras acercaba su silla a la mesa de revisión.

Con cuidado, retiró el cabello de Kevin para examinar la extensión del daño. Debía doler porque la herida se extendía sobre la línea del cabello... pero el niño no hizo mueca. Alex miró ligeramente acusatorio a la Srta. Walker.

- Yo... No tenía idea... Pensé.... La enfermera... cuando ella dijo que mi esposo podría haber... no lo creí... y luego... -

- ¿Va a dejarlo? -

La mujer asintió sin miramentos - Sólo me preocupa... ser una madre soltera de un hijo adoptado... la agencia pordía quererlo de vuelta... -

Alex resopló - Como si importara ahora. - Retiró sus manos de Kevin y suspiró - Necesitarás sutura y sugiero que se quede esta noche. Y debe tener una consulta con el psiquiatra apropiado. -

Se produjo un golpe en la puerta y se abrio sin ninguna invitación. Alex volteó, por decirle a quien fuera irse... hasta que reconoció que era la doctora Fei quien se veía muy solemne.

- ¿Ahora qué pasa? - preguntó Alex sin rodeos.

- Sal Alex. - lo invitó su madre gentilmente.

- Estoy en medio de... -

- Está bien... sólo tomará un minuto. - dijo ella con una falsa sonrisa.

Eso preocupó a Alex, pero se disculpó, salió de la sala y cerró la puerta tras él. Estubo por quejarse cuando notó a tres superiores médicos luciendo serios con sus manos cerradas apretadamente.
La única vez que los oficiales aparecían en un lugar era en las reuniones principales.

- ¿Qué ocurre? - preguntó Alex medio atemorido.

- Estamos relevándote de uno de tus pacientes. - declaró el hombre que había tras ella.

- ¿Cuál? - dijo el frunciendo los ojos.

- Isobel Katherine Stevens. -

Por alguna razón se sintió medio agradecido. De repente un peso se había levantado de su conciencia.

- ¿Por qué? -

- Hemos oído hablar de un pequeño coqueteo... - dijo el hombre otra vez, luciend severo. Alex maldijo a Derek - Además, estamos de acuerdo en que tal vez darte este particular paciente fue un error... un poco fuera de tu competencia. -


- Pero soy un experto en todos los campos. - gruñó Alex.

- No en la muerte. - intervino su madre - Vamos a dársela a otro doctor. Tomará la investigación para la
cura. Está fuera de tus manos. No tienes ninguna razón para hablar más con ella. -

- ¿Entendido? - el segundo hombre levantó su ceja.

- Si... - Alex suspiró y bajó la mirada - De todas formas iba a ir a ustedes y pedir otro doctor para manejarla... -

La expresión de su madre, la doctora Fei se suavizó - Sé que es difícil... creo que esto es lo mejor... -

- También lo creo... Ahora, si me dusculpan, tengo un paciente con quien regresar. -

- El doctor Sloan se hará cargo. - añadió finalmente la doctora Fei.

Alex casi pasa un puño por la puerte. De repente su madre recordó la rivalidad entre los dos jóvenes doctores e hizo una mueca.
Alex apretó sus puños y se obligó a permanecer calmado.

- Está bien. Puede tenerla... no me importa. -

Ahora sólo faltaba esperar a ver si Mark Sloan conseguía encontrar una cura después de todas las noches sin dormir que Alex había pasado despierto en el laboratorio tratando de encontrarla...
Él cerró la puerta en una forma controlada, asegurándose de no tirarla y alarmar a las dos víctimas en la sala. Sonrió apretadamente mientras se sentaba en su silla y extendía una bandeja. Él chasqueó sus dedos ante el rostro de Kevin para llamar su atención y pretendió sonreír confortante.

- Sólo voy a darte anestesia local... y luego suturaré esa herida de tu cabeza, ¿de acuerdo? Tendrás que ir a ver a Shepherd para arreglar tu quijada. Así que no intentes hablar entre ahora hasta después de tu cirugía. -

Kevin asintió dócilmente mientras Alex se instalaba para trabajar, tratando muy duro de no pensar en Izzie.

jueves, 12 de julio de 2012

9 - Cita inesperada en el Ocean City


Lentamente, Izzie resporó antes de levantar un globo hacia su boca y rápidamente inhaló el helio. Pausó un momento, conteniendo la respiración mientras sentía algo divertido pasarle por su garganta. Después de un instante sonrió y chirrió:

- ¿Alguien se sabe las canciones de las ardillas? Porque este sería el momento perfecto para cantar una. -

Izzie se encontraba en el salón de los niños, y la mayoría de los niños del pabellón la estaban escuchando con extasiada atención.

- ¡Yo quiero probar! - dijo una niña de unos ocho años.

Entonces, Izzie le acercó el globo, se lo puso en sus labios y la dejó inhalar el helio. Seguidamente, la niña
cantaba:

- I wanna stay up all night. And jump around until we see the sun... -

 Luego, inesperadamente, otras dos niñas se pusieron a cantar la canción.

- I wanna stay up all night. And find a girl and tell her she's the one... -

 Otros niños se unieron al coro:

- Hold on to the feeling. And don't let it go. Cause we got the flow now. Get out of control. I wanna stay up all night...

Finalmente, Izzie se unió al grupo, aún con la voz de ardilla:

- And do it all with you! -

~~~

En uno de los pasillos de ese imenso hospital andaba el doctor Karev, que se detubo de repente cuando un extraño sonido alcanzó sus orejas. Frunció levemente... Siguió el sonido, hasta que llegó al pabellón de los niños y abrió la puerta.

En la sala estaba sentada Izzie y varios niños pequeños cantando a coro 'Up all night' del famoso grupo One
Direction en voces muy extrañas. Él miró en aturdido silencio antes de aclarar su garganta.

- ¡Isobel Katherine Stevens! -

- Pensé que no habia nada de malo en hacer pasar a los niños un buen rato. - excusó ella intentando no hacer voz de ardilla, ya que aún seguia bajo los efectos del helio.

- ¡Vamos, tenemos que regresar a tu habitación! - dijo el doctor.

- ¡Pero nos estamos divirtiendo! Y estoy cuidando a... ¿Cómo te llamas? -

- Kevin Walker - dijo el niño.

- A Kevin, su madre me lo dejó para que cuidara de él hasta que saliera del trabajo. - continuó ella.

- Entonces llamaré a su padre para que le venga a buscar. - respondió Alex.

- No puedes, su padre abusa de él... - se le escapó a Izzie.

- ¿Qué...? -

- Lo noté antes, cuando estaba hablando con su madre, estoy segura de que su padre abusa de él y por eso le dije a su madre que podía quedarme con él. ¡Decidió no hablar en casa porque está asustado! Porque su padre debe amenazarlo. - la chica hizo una breve pausa y siguió - Por favor, no lo envíes de nuevo a casa sin decirle a su madre lo que está pasando. -

- De acuerdo. Le diré a la enfermera que esté de guardia que hable con la Sra. Walker cuando llegue.

Ahora regresarás a tu habitación y esperarás ahí para que te dé tu dosis! - frunció el doctor.

Izzie volteó sus ojos y giró para irse por el corredor cuándo el doctor le dijo:

- ¡Tu habitación está por allí! - y señaló el corredor tras él.

- Lo sabía... sólo estaba estirando mis piernas. - dijo girandose lentamente y frunciendo más su frente.

~~~

En el pasillo, el doctor Karev se encontró con una de sus enfermeras.

- ¡Oye, llegas tarde! - le medio gritó él.

- Perdona, lo siento mucho... - se disculpaba ella.

- ¿Sigues queriendo participar el la operación del señor Tompson? - le preguntó.

- Sí, claro que sí. - le respondió la enfermera con una sonrisa en la cara.

Entonces el doctor le acercó unos papeles y le dió un bolígrafo.

- Tienes que firmar aquí, aquí, aquí, aquí, ahí no, aquí y.. ya está. Enfermera Grey, bienvenida al caso. - Y se fue.

Esa Grey no era Lexie, sino su hermana mayor, Meredith.

~~~

Una vez el doctor Karev le inyectó la dosis a Izzie, esta le dijo:

- Ahora ya puedes volver con Lexie... -

- Bien. Si estás quejándote tanto de aburrimiento, sal. - le respondió inesperadamente.

- Ya, pero no tengo permiso para salir del hospital... - le dijo ella.

- ¿Bueno, pues por qué no vamos al Ocean City a por algo de diversión? - sonrió él levemente.

- ¿Vamos? - dijo Izzie abriendo ligeramente los ojos.

- Dios sabe que necesito un descanso en algún momento, tengo tres días que puedo usar este mes, así que podemos salir esta noche si quieres. - respondió exhausto. - Más vale que empiezes a acostumbrarte al
hospital, porque estaremos juntos por algún tiempo. - él le guiñó el ojo y salió de la habitación.

~~~

Esa misma noche. En el restaurante Ocean City.

- ¿Qué vas a pedir? - le preguntó Izzie al doctor mazico.

- Sólo ensalada. -

- Muy barato... ¡yo langosta! - dijo con cara entusiasta.

- Oye, que pago yo, ¿recuerdas...? - le respondió él, pesimista.

- Si quieres puedo pagar. - ofereció la chica con una sonrisa.

- Sí, pero eso te hará un caballero y a mi una dama parásito. - dijo haciendo una mueca.

Izzie le tiró una servilleta - Tonto, está bien, sólo comeré un sándwich de pollo. - terminó diciendo.

Izzie se quedó mirando a una pareja romántica que estaba por los veinte y simplemente se abrazaban para calentarse del frío. Alex se fijó y se volteó para ver que estaba observando la chica.

- ¿Qué pasa? - le dijo.

- Nada. - respondió ella.

- Basura.. -

- Solo estaba pensando en que... joder, como puede estar pasandome esto a mi... - entonces unas lagrimas cayeron de los ojos de Izzie. - Sólo esperaba que llegara el hombre perfecto. Estaba ¡GUARDÁNDOME! ¿Y para qué? ¡Para morir sola! - hizó una pausa y después continuó - ¡Todas mis amigas me decian que debía tener un novio que la vida era muy corta para esperar y trabajar! ¡Que tenía que divertirme porque mañana podría ser atropellada por un bus! Y yo decía que eso no pasaría si miraba en ambos sentidos, quería ser cuidadosa. Me arrepentiría después. Pero ahora no he hecho absolutamente nada para arrepentirme… y me arrepiento de la mayoría de eso… -

- No deberías avergonzarte de esperar... - intentó animarle él.

- Voy a tener una maravillosa lápida, ¿verdad? Isovel Katherine Stevens... mil novecientos noventa y cuatro a dos mil doce... no logró ninguno de sus propositos y metas... murió siendo virgen... -

- Izzie... levanta tu cabeza. - suspiró compasivo.

- No.. -

- Mírame... -

- No ... -

- Pero tu comida está aquí- le dijo él.

- Pero no hemos pedido nada aú...-

Ella se detuvo cuando sintió la mano de Alex deslizarse por su mejilla acercandose a ella. Cuando sintió halzar su cabeza para un suave y cálido beso.
No duró mucho, y pronto él se separo, pero no muy lejos, y no dejó caer su mano. Sonrió levemente al ver que Izzie ya no lloraba.





- ¿Qué fue eso? - susurró ella.

- ¿Has sido besada antes? - preguntó.

- Sí.. -

- ¿Cuándo? - dijó él frunciendo la frente.

- Justo ahora... -

- Bueno... ahí está tu primer beso... - el rozó el pulgar sobre su mejilla, secando el rastro de una lágrima.

- ¿Puedo tener el segundo? - preguntó ella vacilante.

La sonrisa desapareció del rostro de Alex, y por un momento pensó que él iba a rehusarse. Realmente no supo qué lo hizo besarla en primer lugar… supuso que era algo para hacer que dejara de llorar… ¿y ahora?

Él se inclinó y se sintió satisfecho de verla cerrar sus ojos, antes de cerrar los suyos y darle un prolongado beso que duró mucho más que el anterior.

martes, 10 de julio de 2012

8 - La llamada del despertar


Probablemente fue el ruido del tráfico que la había despertado. Antes de abrir los ojos se hizo consiente de un peso sobre la pierna izquierda y un leve soplo de aire contra su mejilla. Abrió los ojos y vió que su nariz estaba, literalmente, a una pulgada o menos de la nariz de Alex. 

Cuidadosamente, Izzie, bajó su mirada y notó que su mano estaba descansando ligeramente en su cintura.
Ella se paralizó cuando él se movió y murmuró algo de su sueño.

- Oh cielos... - murmuró ella mientras intentaba sacar su otra mano de debajo del cuerpo de Alex.

La parte de la pierna fué más complicada... y tuvo más dificultad intentar salirse de ello. Enotonces, él comenzó a despertar.

- Lexie... - murmuró él en sueño mientras comenzaba a moverse.

Con un gran tirón ella sacó su pierna de debajo de la suya y gritó ahogada cuando se levantó del sofá. El golpe hizo despertar a Alex de una vez.

- ¡Juro que fue Derek! ¡Yo no toqué tus archivos! - dijo de un salto.

- Buenos días - gruñó Izzie.

Alex parpadeó y bajó la mirada mientras la realidad regresaba a él.

- ¿Qué estás haciendo en mi piso? - preguntó él.

- Buscando África, ¿qué te parece que estoy haciendo? - dijo sarcásticamente y medio enfadada al oir que soñaba con Lexie mientras se sentaba.

- ¿Qué hora es? - preguntó frotandose la cabeza.

- Alrededor de las ocho, creo - respondió ella.

- ¡Mierda! ¡Voy tarde! - dijo de un salto y corrió a la cocina, pero antes de llegar - ¡Esa no es la habitación!

Izzie se levantó y se fué al baño. No pasó muhco antes de que Alex llegara a golpear la puerta.

- ¡Sal de ahí! ¡Este es MI baño! - gritó él desde la puerta.

- No he terminado todavía - le respondió ella.

- Ya voy tarde, ¡si me retraso más tendré que desquitar mi malhumor contigo! - añadió Alex.

- Cielos... ¡siento como si estuviéramos casado o algo! -  dijo cuando, de repente, se abrió la puerta y ella salió pitando.

Izzie se dispuso a ir al salón principal mientras Alex se aseaba, cuando el teléfono sonó.

- ¡Es para ti! - gritó ella.

- ¿Cómo lo sabes? - le respondió él.

- O podría ser para el cadáver que vive debajo tu sofá... - dijo sarcasticamente.

- ¡Contesta! - le ordenó Alex desde el baño.

Ella estaba por decir que no era su esclava, pero el timbre estaba alterando sus nervios. Izzie fue hacia la mesa y colocó el teléfono en su oído.

- Hola, está llamando al refrigerador del doctor Karev, ¿cómo puedo ayudarle? - respondió un poco estresada.

- ¿Quién es? - dijo la joven mujer al otro lado, una mujer con una voz familiar.

¿Era Lexie?

- Soy el violento mono sexual de Alex, ¿y quién es usted?. - respondió.

- Su madre. - dijo en seco.

Izzie colocó su mano sobre su boca y miró con horror a Alex que justó entró en el salón.

- ¿Quién es? - frunció.

- Es para ti - repitió ella y colocó el teléfono en sus manos.

- ¿Hola? - preguntó él curiosamente, antes de que su expresión se desvaneciera lentamente. Cubrió el teléfono con su mano y la miró - Tú, llaves, coche, ¡ahora! - ordenó.

Izzie no necesitó que se lo repitiera dos veces y, rápidamente, cruzó la sala, agarró las llaves del coche que había robado el día anterior, y corrió por las escaleras hasta llegar al coche y entrar.

La tentación de irse sin Alex era asombrosamente fuerte, y tuvo que sentarse sobre sus manos para evitar tomar el volante. Sólo momentos después, Alex apareció en la entrada del edificio. Caminó hacia el cohce y abrió la puerta de un tirón sentandose bruscamente en el asiento del conductor, luego cerró la puerta, le quitó las llaves a la chica y las metió en el coche.

Al llegar al hospital, el doctor Karev, llevó a su paciente a su habitación y la avisó de que si se volvia a mover de ese lugar se las pagaria muy caras. Alex se fue tan rápido y enfadado que ella no tuvo el placer de contestar.

El doctor se fue a recepción y cuando llegó se encontró con su madre, la que no paraba de hablar y "regañarle". Él se deshizo rapidamente de su madre y, ahora si, se dispuso a empezar su jornada.

~~~

Izzie estaba aburrida otra vez y no quería permanecer en su habitacón por mucho más. Lo mejor que podía hacer era jugar a cartas consigo misma, ya que los doctores habian pensado que lo mejor era remover todo tipo de equipos costosos de su habitación, incluyendo el televisor.

Después de hacer trapas en el solitario por octava vez, se dió cuenta que tenía que salir de ahí antes de que perdiera la oportunidad de vivir. Así que salió de la cama cuidadosamente y comenzó a cambiarse la ropa. Tenía que ser rápida, de lo contrario las enfermeras la harían regresar a la cama .

Se escabulló de su habitación tapando la aguja intravenosa para que nadie la reconociera como una paciente. Y se dirigió a recepción donde se econtró con una madre y su hijo "mudo".

- Hola, necesito ver al doctor Karev, él es el psiquiatra de mi hijo. - dijo esa mujer.

- ¿De verdad? -respondió Izzie haciendose pasar por algun tipo de encargada del hospital - ¿Cuál es el problema? -

- Bueno... parece que el tratamiento funcionó... Kevin comenzó a hablar por un tiempo... pero ahora parece tener una recaída, y no dice una palabra... -

- Um... el doctor Alex está ocupado, creo... - dijo sin saber que decir.

- Pero tengo que ir a trabajar ahora, ¿no puede hacer nada? - preguntó la madre.

- No lo creo... - respondió Izzie mirando al niño.

- Bueno... - la madre suspiró con resignación - Supongo que es mejor que te deje con tu padre en casa... -

De repente Kevin se alteró - ¡Quiero quedarme aquí! - dijo rápidamente.

- ¿Kevin? - su madre volteó hacia él sorprendida - ¿Estas bien cielo? - pero no hubo respuesta.

- Si quiere puedo cuidarlo por un rato hasta que Alex regrese. - se ofereció ella. El niño no parecía mucho problema y le gustaba la idea de tener compañía por un rato.

- Si no es mucho pedir... - la mujer se veía aliviada - Vendré en unas horas para recogerlo. -

- Bien. - Izzie asintió con una sonrisa mientras la mujer levantaba a su hijo adoptivo sobre el escritorio y se despedia de él.

El niño e Izzie sonrieron mientras la madre se iba a trabajar.

- ¿Quieres hacer algo interesante? Porque estoy aburida. -

Kevin asintió dócilmente.

- ¿Qué tal si vamos a ver esas máquinas en el piso de arriba? Tienen barritas de chocolate, ¿sabes? -


Kevin conisgió sacar otra débil sonrisa y asintió.

~~~

En otro lugar del hospital, Alex vió a Lexie sentada en una de las sillas de espera en el corredor.

- ¿Lexie? ¿Qué estás haciendo aquí? - preguntó él frunciendo la frente.

- Vine a verte... porque eres mi doctor... - respondió ella con voz débil.

- Bien... - dijó él lentamente.

- Yo... creo que tengo cáncer en el cerebro. - su voz tembló.

- Oh... - fue todo lo que pudo decir.



domingo, 8 de julio de 2012

7 - Perdida y encontrada

- ¡Karev! – gritó una enfermera.

Alex estremeció los puños y se giró con una sonrisa forzada.

- ¿Qué pasa querida? – dijo

- Isobel ha escapado, otra vez, doctor. –

Alex se dirigió a recepción en busca de Lexie, pero no estaba. En su lugar había el cirujano Derek Shepherd.

- ¿Dónde demonios está Lexie? – dijo enfurecido.

- No lo sé, no tengo pacientes y vine aquí porque no tengo nada más que hacer… - contestó.

- ¿Dejaste tu salir a Isobel? – preguntó.

- Por supuesto, me dijo que tú la dejabas salir. – dijo el cirujano un poco inquieto.

- ¿Y te la has creído? ¡Ogh! Llama a su familia, comprueba si está en casa, y si no, llama a la policía. – ordenó seriamente Alex.

- Hola, llamo del hospital. ¿Isobel está en su casa? – Derek se desvaneció – De acuerdo, no sabía que ustedes no lo sabían… - y colgó el teléfono de repente.

El doctor Karev puso sus manos en los bolsillos de la bata.

- ¡Oh no! – exclamó.

Su monedero no estaba. En ese mismo instante tuvo el presentimiento de que le habían robado el coche. Corrió rápidamente hacia los parkings, pero no, el coche no estaba allí. Tenía que ir tan rápido como pudiese a su casa, corría el riego que le robasen allí también, asi que cogió un bus.

~~~

Una vez llegó a su bloque de pisos, se encontró a puerta del portal abierta y entró. Subió las escaleras tan rápido como pudo, olvidándose de que había ascensor. Al llegar a su puerta, cogió una aguja del bolsillo e intentó abrir la puerta. Todo seguía como siempre, no había cambiado nada. Aún había las cajas y el armario. Todo seguía en su sitio. Hasta que oyó la televisión, se detuvo en seco. Caminó hacia la sala de estar poco a poco. Nervioso por lo que se podía encontrar allí.

- ¡Te tomaste tu tiempo! –

- Lo siento, he salido tarde del hospital. – dijo el doctor – ¡Pero qué demonios estoy diciendo! – reaccionó.

- Pensaba que eras un intruso. –

- ¡Vivo aquí! – explotó.

- Ya lo sé. ¿Sabes que no deberías inclinarte tanto para revisarme el pulso? Puede caer cualquier cosa de tu bolsillo… -

- ¿Tienes idea de lo preocupado que están todos?- pausó unos instantes mientras revisaba si ella estaba bien

- Supongo que no quieres hablar… - encogió.

- ¡Supones bien! –

- No, porque si no quisieras hablar hubieras ido a cualquier otro sitio. De todos los sitios donde podías ir con mi dinero y mi coche, escogiste mi casa. –

- ¿Dónde guardas el café? –dijo ella dirigiéndose a la cocina.

- No bebo café. –

- ¿Te? –

- Tampoco.

- ¿Te acabas de mudar? – preguntó.

- Sí, hará un mes… -

Él marchó un momento a revisar su cuarto. Al volver vió como tiraba el control a distancia de la televisión al suelo.

- Realmente me odias ¿verdad? – dijo mientras se sentaba en el sofá.

- No me gustan estos programas de televisión con karaoke y canciones navideñas. –

- Mañana por la mañana te levantarás a las siete y volveremos al hospital. –

- No, nosotros, no. – respondió Izzie corrigiéndole.

- ¿Piensas que puedes detenerme si quiero ir allí? – advirtió él.

Ella se giró y le miró, ahora si se veía lo joven que era ese doctor.

- Soy más fuerte de lo que parezco. –

- Tienes que volver, no pienso dejar que una joven se quede en mi casa, tendría que pagar el doble. Además tu familia te echa de menos. Hace días que no hablas con ellos. –

- ¿Y por qué debería hacerlo? No hacen más que mirarme y sonreír forzadamente. Me ven como si ya estuviera muerta. – dijo la chica cruzando los brazos.

Hubo unos segundos de silencio.

- ¿Por qué los odias? – preguntó de repente.

- No los odio exactamente. Yo… - intentaba buscar alguna excusa para aislarse del tema – No lo sé… -

- Izzie, no les dejes antes de morir - Dijo suavemente.

Ella se hundió y se echó a llorar. Alex se paralizó del horror, no quería hacerla llorar. Entonces se levantó y la miró a los ojos.

- No tienes que llorar, no es culpa tuya. –


- ¡Si lo es! – gimió – Estoy siendo estúpida y burra y culpo a mi familia… -

- Es comprensible. – intentó calmarla.

- ¡No lo es! Soy buena persona. ¡Amo a mi familia y deseo que todo vuelva a ser como antes! ¡Déjame volver a casa! – gritó.

- No puedes marcharte, tienes un virus nuevo. Podrías infectar a otras personas… - suspiró.

- Quiero mi vida de vuelta… - dijo ella más calmada. De pronto se reclinó contra él.

Tras unos momentos incómodos, Alex puso los brazos sobre los hombros de la chica, cuando ella empezaba a llorar más fuerte.

- Está bien, no llores. – dijo lleno de compasión.

- Lo siento… tu camisa… -

- No importa. – contestó tapidamente.

- Realmente siento hacerte las cosas tan difíciles… -

- Deja de disculparte, no es culpa tuya. – dijo él.

- ¿Puedo pasar aquí la noche? – preguntó agotada de tanto llorar, aun que sabía cual iba a ser su respuesta.

Él sólo tuvo fuerzas para asentir con la cabeza y se apoyó esperando que se durmiera para ir a dormir a su cama. Pero estaba muy cansado después de aquel horrible día y se durmió antes que ella. Izzie sonrió levemente cuando su cabeza rodó a un lado.

Se reclinó contra su hombro y se durmió.

viernes, 6 de julio de 2012

6 - Parloteo psicópata

- ¡Doctor! –

Alex colocó la mano para parar las puertas del ascensor antes de cerrarse i empujó para ver a una de las enfermeras que corría hacía él.

- ¿Qué pasa? – dijo él.

- Es Isobel, está despierta. – dijo exhausta de tanto correr.

- Está bien, iré a verla enseguida. –

- No puede ser, despertó mientras no había nadie vigilándola, así que debe de estar por algún sitio del hospital. – dijo enfadada.

Él marchó corriendo y miró por varios sitios del hospital. Finalmente, decidió bajar a la primera planta, pero antes de bajar las escaleras recibió un golpe de aire frio. Era extraño porque la calefacción estaba encendida. Eso solo quería decir que la puerta del balcón de arriba estaba abierta.

Subió arriba corriendo y allí encontró a Izzie sentada.

- Un día bonito. – dijo Alex.

- No lo es. – respondió ella mientras se sentaba a su lado y pensando en porque ese doctor no la estaba presionando o dándole un sermón para volver a la habitación.

- ¿En qué estás pensando? – preguntó él.

- No podré escañar el Monte Fuji. –

- ¿No pensabas tirarte? –

- No soy estúpida, ¿sabes? – respondió ella con sarcasmo. – Este es el único sitio donde puedo pensar. Las enfermeras me vigilan cada dos segundos… -

- Sí, y con razón la hacen. –

- Sí ya, pero igualmente moriré, ¿por qué no me dejáis ir a casa y poder vivir lo que me queda de vida en paz y con la gente que quiero? –

- Porque tienes un virus que no habíamos visto antes, si te dejásemos volver a casa, no lo podrían haber complicaciones, además, el consejo médico quiere que te quedes aquí para observarte y tratarte. Si te fueras entrarías en comas constantemente y, no es una buena manera de pasar el último mes de tu vida.  – dijo el doctor severamente.

- Joder, ¡estoy muriendo! ¡No puedes cambiar eso! Déjame caer en coma, no me importa. Al menos me ahorrará un mes de tortura sabiendo que sólo tengo días para vivir. – dijo ella frunciendo mientras se levantaba de repente y retrocedía un poco del frente.

- Es un hecho. Soy doctor, ¡no puedo pretender que no estás muriendo! – espetó Alex, sin moverse del sitio.

- ¡Tengo diecisiete años! ¡Mi cumpleaños es en cinco semanas! – Izzie apretó los puños. – Pero no voy a vivir para entonces… -

- No… -

- ¡Quiero mi vida! ¡No es justo! –

- No es bueno insistir en cosas. Algunas veces es bueno hacer una lista de las cosas que aspiras hacer en la 
vida. –

- ¿Para qué? ¿Para que pueda mirarla y alegrarme que nunca las pueda hacer? –

- No… es para que puedas hacerlas mientras aún tienes tiempo. – Le dijo Alex – Cosas como… plantar un árbol… hacer parapente… visitar Londres… -

- No voy a salir. Si lo hiciera estaría agobiada por los doctores todo el tiempo… -

- Entonces, ¿qué? –

- Todas mis amigas… cuando éramos pequeñas… ellas querían ser doctoras, dentistas, astronautas… modelos… cantantes… - dijo ella suspirando.

- Bailarines, actores y estrellas. – interrumpió Alex. –

- Hoy en día quieren una carrera… ser mujeres independientes. Quieren salir allí y hacer dinero para que puedan comenzar a pensar en retirarse temprano con una pequeña fortuna. –

- Y, ¿tú también? –

- No… - Izzie movió su cabeza. – Sólo quería un trabajo tal vez… pero lo que más quería era encontrar al chico perfecto de quien enamorarme… casarme… tener hijos…-

Alex hizo una mueca sabiendo que nunca tendría tiempo para esas cosas.

- ¿Vas a saltar? – preguntó.

- Tal vez… -

- Pero… - comenzó Alex lentamente mientras se recostaba sobre sus manos. – Eso significaría que morirías de una muerte desastrosa… tripas y seso sobre todo el pavimento allá abajo. Y justo allí está el jardín infantil… y a menos que quieras traumatizar a un grupo de niños de tres años…  -

- Lo haré otro día, tengo frío… - dijo excusándose.

Y, por fin los dos regresaron a la habitación para dejar a Izzie descansar un poco.






lunes, 2 de julio de 2012

5 - ¿Posible cura?

- ¡Fei! – gritó el doctor Karev.

- Si has venido a quejarte sobre la falta de bolígrafos en recepción, ¡ya lo sé! – respondió ella rápidamente.

- No es eso. – dijo mientras colocaba una placa de vidrio sobre la mesa. - ¡He encontrado la cura!

- ¿Para qué? ¿Un resfriado? – dijo bromeando mientras miraba la placa con las gafas bajadas.



- No, seguro que has oído a hablar sobre la chica que ingresó hace unos días, la que entraba y salía de los 
comas. – contestó Alex impaciente.

La doctora Fei suspiró y, vagamente, cogió el microscopio, colocó la placa y observó tranquilamente. La cura se había desintegrado alrededor del virus, y este, estaba libre para destruir todo lo que encontrase a su paso.

- Sólo has encontrado un tratamiento, no una cura. – dijo la doctora Fei golpeando suavemente la mesa. – 
Pero, de todas maneras, buen trabajo. Eso la ayudará a no entrar en comas cada cinco minutos. –

- Pero… de todas formas morirá… - dijo Alex desapasionado.

- Sí, pero, al menos estará despierta en sus últimos días de vida. Sin dolor. Aún que, se la tendrá que tomar cada veinte y cuatro horas. – añadió ella.

- Supongo… - suspiró Karev.

- Pues, ve a comentarle la buena noticia. Dile que esto suavizará todo esto de su muerte. – continuó la doctora.

- Mmmh… - suspiró otra vez.

- ¡Karev! – gritó ella de repente. – ¡Esta chica tiene menos de un mes para vivir! ¡Tiene que saberlo o no podrá aprovechar lo que le queda! –

El doctor asintió con la cabeza y reculó hacía atrás, dirigiéndose a la cafetería.

~~~

Después de vagar por todo el hospital pensativo, decidió ir a la 1804.

- Isobel, me gustaría hablar contigo. – dijo aquel doctor. 

- Dime. – le respondió ella.

- Tenemos un problema… con el virus… - dijo pausadamente. – El virus está atacando tu cuerpo. – continuó.

- Ui, eso no es bueno. – dijo ella.

- No, no lo es. Porque al paso que se esta desarrollando, morirás en menos de un mes. – dijo sin ganas.

Ella lo miró. El silencio total se volvía casi insoportable. Lentamente su mirada fue cayendo al suelo.

- Afortunadamente hay una droga que te puede tratar, es experimental, pero si te tomas una dosis diaria no entrarás más en comas. – continuó el doctor. – También tendrás que familiarizarte… Sé que esto es un shock, pero no te queda mucho. Así que tendrás que aprovechar tu tiempo al máximo… –

- ¡Basta! – interrumpió ella. - ¿Me estoy muriendo? – preguntó mientras se sentaba en la cama.

- Sí… - contestó él lentamente.

- Si quieres, puedo llamar a tu familia para… -

- No. – dijo rápidamente. – Creo que… necesito tiempo… para pensar en esto… - añadió Izzie.

Seguidamente el doctor se levantó y salió de la habitación. Se encontró con la madre de Izzie y se pusieron a hablar sobre el tema.

- ¡Jodete! ¡Tú y tu estúpido equipo! – gritó ella mientras empujaba el monitor. - ¡Con todo lo que vale ya podría estar muerta! –

Millones de euros se fueron con ese monitor. Alex y algunas enfermeras vinieron corriendo.

- ¡Isobel! Deberías sentarte y… - intentó calmarla el doctor.

- Y hablar, ¿no? – gritó ella chutando la cama. – Eso es todo lo que haces tú, ¿no? ¡Hablar! ¡No haces nada para ayudarme! ¡Tendrías que estar mirando de encontrar una cura! Pero, no, solo sabes decirme que me tranquilice! – añadió.

Rápidamente la sujetó cuando iba a tirar otra máquina al suelo.

- ¡Basta! Tienes que calmarte. – dijo.

- ¡No! – grito mientras hacía fuerza para que la dejase. – La que se está muriendo soy yo, ¡no tú! ¡Déjame! – chillaba aún más.

De pronto apareció una enfermera que tenía una jeringa en la mano. Avanzó hacía la chica. Y se la inyectó mientras el doctor la sujetaba con todas sus fuerzas y otras enfermeras la ligaban de manos y pies. Rápidamente empezó a caer, murmurando insultos, ya que el sedante hacía afecto. Los ojos se cerraban y la cabeza giró rodando.

Todo el mundo suspiró de alivio. El doctor Karev le revisó el pulso y suspiró de nuevo, pero esta vez no por alivio.

- Acaba de entrar en coma… -