¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

martes, 10 de julio de 2012

8 - La llamada del despertar


Probablemente fue el ruido del tráfico que la había despertado. Antes de abrir los ojos se hizo consiente de un peso sobre la pierna izquierda y un leve soplo de aire contra su mejilla. Abrió los ojos y vió que su nariz estaba, literalmente, a una pulgada o menos de la nariz de Alex. 

Cuidadosamente, Izzie, bajó su mirada y notó que su mano estaba descansando ligeramente en su cintura.
Ella se paralizó cuando él se movió y murmuró algo de su sueño.

- Oh cielos... - murmuró ella mientras intentaba sacar su otra mano de debajo del cuerpo de Alex.

La parte de la pierna fué más complicada... y tuvo más dificultad intentar salirse de ello. Enotonces, él comenzó a despertar.

- Lexie... - murmuró él en sueño mientras comenzaba a moverse.

Con un gran tirón ella sacó su pierna de debajo de la suya y gritó ahogada cuando se levantó del sofá. El golpe hizo despertar a Alex de una vez.

- ¡Juro que fue Derek! ¡Yo no toqué tus archivos! - dijo de un salto.

- Buenos días - gruñó Izzie.

Alex parpadeó y bajó la mirada mientras la realidad regresaba a él.

- ¿Qué estás haciendo en mi piso? - preguntó él.

- Buscando África, ¿qué te parece que estoy haciendo? - dijo sarcásticamente y medio enfadada al oir que soñaba con Lexie mientras se sentaba.

- ¿Qué hora es? - preguntó frotandose la cabeza.

- Alrededor de las ocho, creo - respondió ella.

- ¡Mierda! ¡Voy tarde! - dijo de un salto y corrió a la cocina, pero antes de llegar - ¡Esa no es la habitación!

Izzie se levantó y se fué al baño. No pasó muhco antes de que Alex llegara a golpear la puerta.

- ¡Sal de ahí! ¡Este es MI baño! - gritó él desde la puerta.

- No he terminado todavía - le respondió ella.

- Ya voy tarde, ¡si me retraso más tendré que desquitar mi malhumor contigo! - añadió Alex.

- Cielos... ¡siento como si estuviéramos casado o algo! -  dijo cuando, de repente, se abrió la puerta y ella salió pitando.

Izzie se dispuso a ir al salón principal mientras Alex se aseaba, cuando el teléfono sonó.

- ¡Es para ti! - gritó ella.

- ¿Cómo lo sabes? - le respondió él.

- O podría ser para el cadáver que vive debajo tu sofá... - dijo sarcasticamente.

- ¡Contesta! - le ordenó Alex desde el baño.

Ella estaba por decir que no era su esclava, pero el timbre estaba alterando sus nervios. Izzie fue hacia la mesa y colocó el teléfono en su oído.

- Hola, está llamando al refrigerador del doctor Karev, ¿cómo puedo ayudarle? - respondió un poco estresada.

- ¿Quién es? - dijo la joven mujer al otro lado, una mujer con una voz familiar.

¿Era Lexie?

- Soy el violento mono sexual de Alex, ¿y quién es usted?. - respondió.

- Su madre. - dijo en seco.

Izzie colocó su mano sobre su boca y miró con horror a Alex que justó entró en el salón.

- ¿Quién es? - frunció.

- Es para ti - repitió ella y colocó el teléfono en sus manos.

- ¿Hola? - preguntó él curiosamente, antes de que su expresión se desvaneciera lentamente. Cubrió el teléfono con su mano y la miró - Tú, llaves, coche, ¡ahora! - ordenó.

Izzie no necesitó que se lo repitiera dos veces y, rápidamente, cruzó la sala, agarró las llaves del coche que había robado el día anterior, y corrió por las escaleras hasta llegar al coche y entrar.

La tentación de irse sin Alex era asombrosamente fuerte, y tuvo que sentarse sobre sus manos para evitar tomar el volante. Sólo momentos después, Alex apareció en la entrada del edificio. Caminó hacia el cohce y abrió la puerta de un tirón sentandose bruscamente en el asiento del conductor, luego cerró la puerta, le quitó las llaves a la chica y las metió en el coche.

Al llegar al hospital, el doctor Karev, llevó a su paciente a su habitación y la avisó de que si se volvia a mover de ese lugar se las pagaria muy caras. Alex se fue tan rápido y enfadado que ella no tuvo el placer de contestar.

El doctor se fue a recepción y cuando llegó se encontró con su madre, la que no paraba de hablar y "regañarle". Él se deshizo rapidamente de su madre y, ahora si, se dispuso a empezar su jornada.

~~~

Izzie estaba aburrida otra vez y no quería permanecer en su habitacón por mucho más. Lo mejor que podía hacer era jugar a cartas consigo misma, ya que los doctores habian pensado que lo mejor era remover todo tipo de equipos costosos de su habitación, incluyendo el televisor.

Después de hacer trapas en el solitario por octava vez, se dió cuenta que tenía que salir de ahí antes de que perdiera la oportunidad de vivir. Así que salió de la cama cuidadosamente y comenzó a cambiarse la ropa. Tenía que ser rápida, de lo contrario las enfermeras la harían regresar a la cama .

Se escabulló de su habitación tapando la aguja intravenosa para que nadie la reconociera como una paciente. Y se dirigió a recepción donde se econtró con una madre y su hijo "mudo".

- Hola, necesito ver al doctor Karev, él es el psiquiatra de mi hijo. - dijo esa mujer.

- ¿De verdad? -respondió Izzie haciendose pasar por algun tipo de encargada del hospital - ¿Cuál es el problema? -

- Bueno... parece que el tratamiento funcionó... Kevin comenzó a hablar por un tiempo... pero ahora parece tener una recaída, y no dice una palabra... -

- Um... el doctor Alex está ocupado, creo... - dijo sin saber que decir.

- Pero tengo que ir a trabajar ahora, ¿no puede hacer nada? - preguntó la madre.

- No lo creo... - respondió Izzie mirando al niño.

- Bueno... - la madre suspiró con resignación - Supongo que es mejor que te deje con tu padre en casa... -

De repente Kevin se alteró - ¡Quiero quedarme aquí! - dijo rápidamente.

- ¿Kevin? - su madre volteó hacia él sorprendida - ¿Estas bien cielo? - pero no hubo respuesta.

- Si quiere puedo cuidarlo por un rato hasta que Alex regrese. - se ofereció ella. El niño no parecía mucho problema y le gustaba la idea de tener compañía por un rato.

- Si no es mucho pedir... - la mujer se veía aliviada - Vendré en unas horas para recogerlo. -

- Bien. - Izzie asintió con una sonrisa mientras la mujer levantaba a su hijo adoptivo sobre el escritorio y se despedia de él.

El niño e Izzie sonrieron mientras la madre se iba a trabajar.

- ¿Quieres hacer algo interesante? Porque estoy aburida. -

Kevin asintió dócilmente.

- ¿Qué tal si vamos a ver esas máquinas en el piso de arriba? Tienen barritas de chocolate, ¿sabes? -


Kevin conisgió sacar otra débil sonrisa y asintió.

~~~

En otro lugar del hospital, Alex vió a Lexie sentada en una de las sillas de espera en el corredor.

- ¿Lexie? ¿Qué estás haciendo aquí? - preguntó él frunciendo la frente.

- Vine a verte... porque eres mi doctor... - respondió ella con voz débil.

- Bien... - dijó él lentamente.

- Yo... creo que tengo cáncer en el cerebro. - su voz tembló.

- Oh... - fue todo lo que pudo decir.



3 comentarios:

  1. JAJAJA esta parte me hizo reír
    - ¡Sal de ahí! ¡Este es MI baño! - gritó él desde la puerta.
    muy buena en verdad
    si quieres pásate a mi blog de mi libro he publicado el primer capitulo

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  2. Se me olvida te deje un premio en mi blog de books love para que lo tomes :F HAPPY DAY¡¡¡

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  3. Hola(: normalmente no me gustan estos blogs pero el tuyo me encanta y la historia engancha , por cierto gracias por tu comentario en mi blog , y ya te sigo !

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Cada uno de vuestros comentarios me saca una sonrisa :)