¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

viernes, 31 de agosto de 2012

16 - Impotencia


Alex le destelló una pequeña pluma de luz en los ojos de Kevin antes de retroceder.

- ¿Cómo te sientes? -

- Mejor. - Kevin continuó balanceando sus piernas sobre el borde de la mesa.

- Sí, bueno, te curas rápido. - dijo Alex aburrido - Supongo que es porque aún eres un mocoso. -

- ¿Qué es lo que pasa con tu cara? - preguntó de repente.

- ¡Nada! - gritó él defensivamente.

- ¡Hoy estás todo decaído y miserable! - gritó Kevin - ¡Sigue así más tiempo y entristecerás a todos en el hospital! ¡Ya estás contándomelo! -

- No entenderías. Sólo eres un niño. - Alex volteó y comenzó a retirar algunos de los instrumentos que habían sido dejados en la sala de revisión por los anteriores doctores y enfermeras. No tenía que hacerlo… sólo quería ocupar sus manos.

 - Prueba. - dijo alegremente - Puedo ser joven pero entiendo mucho más que tú. -

Alex lo miró - No hay manera de que vaya a decirte algo con esa actitud. -

- ¡Oh por favor! - suplicó Kevin - ¡No se le diré a nadie! ¡Será un secreto! ¡Lo juro! -

- ¿Lo prometes? -

- Lo juro por la tumba de mi padre adoptivo. -

- Pero… él no está muerto. - Alex frunció.

Kevin sonrió malvadamente - No todavía. De cualquier forma… lo juro con la mano en mi corazón y una aguja en mi ojo. -

Alex lo miró sospechosamente antes de inclinarse e invitarlo más cerca. - ¿Realmente quieres saber lo que está perturbándome? -

- ¡Sí! -

- Bueno… es porque… - suspiró dramáticamente. - Derek robó mi pluma púrpura… y ahora la perdió… y no tengo forma de recuperarla. -

Kevin lo miró un momento antes de saltar de la mesa y salir de la sala. - Si me quieres estaré en el pabellón de los niños. -

Alex sonrió triunfante antes de también salir para ir a revisar otros pacientes.

~~~

Ella estaba dormida otra vez, igual que la última vez.

Lexie cambió las luces a una luz tenue para que no despertaran a la joven. Ella avanzó hacia la cama tranquilamente y bajó la botella y la jeringa esterilizada a los pies de las cobijas y cautelosamente revisó sobre su hombro.

Nadie iba a revisarla en otros cinco minutos, así que tenía suficiente tiempo para hacer el trabajo.
Con tranquila y práctica facilidad removió la jeringa del envoltorio estéril y metió la aguja en el corcho de la botella del sedante. Ella miró a Izzie insegura, sólo para asegurarse de que la joven aún estaba dormida mientras llenaba la jeringa con el líquido.
Esta vez iba a aplicar la dosis máxima… tal vez un poco más… tenía que asegurarse que no fallara como la última vez.

Antes de suministrar la dosis ella se inclinó sobre el brazo de Izzie para revisar que la aguja intravenosa estuviera correctamente insertada y que el goteo estuviera desconectado antes de continuar. Estaba por retirarse cuando una débil mano agarró su muñeca, haciéndola saltar.

- Lexie… ¿Qué estás haciendo? - Izzie le parpadeó adormilada a la enfermera.

Lexie sonrió gentilmente y retiró sus dedos forzadamente de su muñeca. - Sólo vuelve a dormir, Izzie. Todo terminará pronto, lo prometo. -

- Eso es lo que ellos dicen. - bostezó pero rápidamente regresó a dormir sin mucha protesta. Lexie esperó unos momentos antes de revisar sus ojos para asegurarse de que realmente estuviera dormida esta vez.

Ella movió la jeringa y la insertó en el recibidor intravenoso y se preparó para presionar el pistón… tuvo que esperar unos momentos para reunir su coraje antes de hacerlo.

La puerta se abrió de repente y Lexie se enderezó cuando la doctora Fei entró con Alex. Ambos miraron a la enfermera sorprendidos, hasta que la mirada de Fei cayó en la aguja en la mano de Lexie.

- ¿Qué estás haciendo? - preguntó ella bruscamente.

Alex se movió directo hacia la cama y primero revisó el pulso de Izzie antes de ubicar la botella al lado de su muslo. La levantó y leyó la etiqueta.

Un intenso golpe de silencio pasó antes de que Alex le diera una mirada a Lexie.

- ¡Fuiste tú! ¡Tú fuiste la que administró los sedantes! -

- ¿Qué? - la doctora Fei avanzó para tomar la botella de su hijo. Ella leyó los contenidos por un confuso momento antes de mirar a Lexie. - ¿Es verdad? -

- Um… no entienden… ¡Ella me pidió hacerlo! - Lexie tartamudeó. - ¡No es lo que parece! -

- Esto no es legal, Lexie. - la doctora Fei la miró atormentada. - Nosotros no cometemos este tipo de cosas en este lugar. ¡Este es un hospital decente! -

- Esperen, no entienden. -

- Ven conmigo. - Fei agarró su brazo rudamente, haciéndola soltar la aguja, que cayó al suelo, mientras la doctora sacaba a Lexie de la habitación.

Justo antes de que fuera sacada por la puerta, miró a Alex. - Lo verás, ¡Estaba intentando hacer lo correcto! -

Alex no podía creer que Lexie hubiera caído tan bajo… estaba un poco escaso de palabras entonces… el shock había paralizado su lengua de algún cortante remarque mientras se iba.

Eventualmente se recuperó y se agachó para recoger la jeringa del suelo. Miró la dosis y maldijo… era una sobredosis por supuesto…
Él se enderezó y cuidadosamente colocó la jeringa en un cajón con llave al lado de la cama. Tomó la llave y la colocó en su bolsillo, no queriendo que nadie tuviera acceso al cajón.

- ¿Izzie? - él movió gentilmente su hombro.

La joven frunció en su sueño antes de reconocer su voz y lentamente abrió sus ojos. Ella sonrió cuando lo
vio.

- Hola… -

Él sonrió débilmente. - ¿Cómo te sientes? -

- Como si pudiera saltar edificios altos. - le dijo ella, una voz levemente ronca.

- Es en serio. ¿Cómo te sientes? - le preguntó él sin humor.

Ella suspiró y rodó su cabeza a un lado. - Nada bien… continúo… teniendo dolores… en mi espalda. Mis manos no dejan de temblar… Tengo frío…. -

- ¿Quieres que aumente la calefacción? -

- Como si hiciera mucha diferencia… - dijo Izzie tristemente. – Alex… realmente duele… -

- Lo sé… - él suspiró, no sabiendo realmente qué más hacer. Sólo agarró su temblorosa mano en silencio y se agachó para que pudiera descansar su brazo en la cama y su mentón en su antebrazo mientras ella miraba la puerta.

Izzie estaba reflexionando tranquilamente sobre las cosas. - Yo… no voy a durar mucho más… ¿Verdad? -
Alex pausó un largo momento antes de responder. - No. - dijo él plana y honestamente.

- ¿Cuánto tiempo? - preguntó ella tranquilamente.

- No lo sé… pero en el pasado, pacientes con tus síntomas no duran mucho más que unas horas… un día máximo… -

Izzie contuvo su urgencia de sollozar en voz alta… era demasiado orgullosa para permitirse llorar en las últimas horas de su vida. Iba a ser fuerte…

- Puedo llamar a tu familia si quieres. - le dijo él de repente. - De todas formas planean visitarte hoy. -

- No… no quiero que me vean así… - Izzie agarró su mano fuertemente mientras sus temores se incrementaban. Alex la miró en respuesta y frunció. Realmente no se veía bien… su rostro estaba pálido y demacrado y sus ojos estaban tristes y más oscuros de lo normal. Su cabello estaba plano y lacio alrededor de su cabeza y su piel lucía pálida.

- Luces hermosa. - ofreció él.

- Cállate, sé que no. - ella clavó sus uñas en su mano con una pequeña risa.

- He visto peores… - él se encogió.

Un largo silencio se extendió antes de que Izzie volteara a mirarlo. - Morir… ¿duele…? -

Él la miró, viendo lo seria que estaba por eso. Suspiró antes de hablar. - Depende… si mueres de un infarto duele… si mueres en tu sueño no duele del todo. -

- ¿Qué hay de mi? ¿Cómo moriré? - ella lo observó.

- Dolorosamente. - dijo él tranquilamente, después de un momento o dos.

- Oh… - ella suspiró. - Bueno… ¿No hay alguna forma de hacerlo menos doloroso? -

- No… - él movió su cabeza. - Supongo que el método menos doloroso sería darte sedantes… luego morirías… pero no podemos dártelos.-

- ¿Por qué no? - preguntó Izzie.

- Porque entonces estaríamos matándote. No podemos hacerlo. Es contra la ley. - le dijo él.

- Pero… si voy a morir de todas formas, ¿Cuál es la diferencia? - señaló ella.

- ¡Una mayor! - él soltó su mano de repente. - Es llamado eutanasia, ¡No voy a matarte sólo para aliviar tu
dolor! -

- Moriré unas horas más temprano… ¿Y qué? - discutió Izzie. - ¡No quiero que mis amigos y familia me vean retorciéndome de dolor o lo que sea sólo porque fuiste demasiado gallina para hacerlo rápido y sin dolor! -

- ¡No soy gallina! - espetó él. - ¡Ellos hacen pruebas! ¡Sabrían que fuiste asesinada deliberadamente! Y de todas formas, ¿Crees que sería fácil para mí matarte? ¡Te amo! -

Izzie se calló. - Lo siento… no quería forzar algo así en ti… -

- Por supuesto que no lo hacías… - Alex suspiró.

- Soportaré el dolor por ti… - le dijo ella cansadamente.

- Cielos, gracias. - él se enderezó mientras se levantaba. - Sólo duerme más, te ves agotada. -

- Siempre me veo así. - respondió ella.

- Lo sé, pero duerme. - le dijo él tocando su mejilla gentilmente.

- ¿Despertaré otra vez? - preguntó ella suavemente.

- Sí… -
Ella cerró sus ojos con una pequeña sonrisa. - Entonces diré mi adiós cuando despierte… -

Él la observó acostada por unos segundos antes de inclinarse y besarla en la mejilla para susurrar algo en su oído. - Te amo… -

- Yo también… - susurró ella con una pequeña sonrisa antes de caer dormida. Estaba tan exhausta que no le tomó mucho detenerla de dormirse así de rápido.

Él permaneció a su lado un poco más antes de dirigirse afuera, con la intención de bajar a recepción y recoger su agenda de pacientes para el resto del día. Pero como antes, sólo consiguió caminar un par de metros antes de hundirse contra la pared, incapaz esta vez de detenerse de deslizar el apoyo hasta que se puso cuclillas en el suelo.

martes, 28 de agosto de 2012

15 - Objetivos


Era lunes otra vez… lo cual significaba que, como siempre, el hospital estaría inundado de pacientes y trabajo. No ayudaba que también fuera la víspera de Navidad. La víspera de Navidad era el día más popular del año para intentar suicidarse. Los hospitales públicos se solían llenar de pacientes y se enviaban más pacientes a los hospitales privados. Y lo que era peor, siempre enviaban a los peores pacientes, los que habían intentado suicidarse y eran miserables moribundos.

Alex bostezó mientras pasaba por las puertas dobles a las seis de la mañana, usando su ropa normal y cargando su usual bolsa. Por primera vez le hubiera gustado tener un día libre para Navidad… pero tampoco tenía donder ir. Todos sus amigos también trabajaban en el hospital, así que probablemente entraría a visitar a Izzie cada media hora.

Él bostezó otra vez mientras pasaba por la ocupada sala de espera y se detenía al lado del dispensador de agua. Habría preferido café, pero no tenía tiempo para ir a la cafetería a por la bebida, porque ya iba tarde. Debería haber llegado a las cinco en punto.

Dio una mirada a la recepción mientras tomaba un sorbo de su agua, justo cuando Derek levantó la vista y lo ubicó. Él curvó su dedo, llamando a Alex para ayudar con el trabajo y la cantidad de pacientes y familias que estaban en el escritorio. Alex sólo sonrió y levantó, lentamente, su dedo medio en respuesta. De ninguna manera tenía que comenzar a trabajar hasta que se colocara la bata blanca de doctor.

Hasta entonces podía ser sólo el chico en el rincón con el conjunto caqui. Al minuto que se colocara esa bata era el doctor Alex Karev, el supuesto psiquiatra de todos y el imán para cada problema a diez metros de radio. Bueno estaba harto esa mañana… o harto en general, así que decidió poner el trabajo en espera un poco más.
Alex se bebió lo último de su agua y arrugó el vaso, lanzándola en la papelera más cercana y se fue por uno de los corredores. Lexie levantó la vista mientras pasaba y frunció.

- ¿A dónde va? -

- ¿A alistarse? - Derek arriesgó una suposición mientras otra enfermera lo pasaba algunas carpetas para archivar.

- Bien. Como no haga hoy su rutina usual de los lunes entonces estaremos bien. -  Lexie estaba comenzando a tener un dolor de cabeza de todo el trabajo que estaba teniendo que hacer.

- No volveré temprano a casa… es víspera de Navidad por el amor de dios. - Derek estaba balanceándose de puntas cuando otra enfermera lo empujó.

- Tu sitio está en cirugía. ¡Regresa allí! -


- Oh, pero entonces tendré que trabajar de verdad…. -

Lexie le dio una brusca mirada.

- Bien… voy… -

~~~

No tenía sentido. Sus signos vitales eran normales, sus latidos del corazón eran continuos al igual que su respiración. No necesitaba usar la máscara de oxígeno, no necesitaba ayuda vital de ningún tipo. ¿Entonces por qué aún estaba en coma?

Alex rascó su cabeza mientras dejaba caer su bolsa en la silla de visita al lado de su cama. Movió su mano ante su rostro antes de revisar otra vez la gráfica al extremo de su cama. Después de un momento regresó a su lado y la miró.

Por un momento jugó con un mechón de su cabello que yacía al lado de su oreja… antes de subir su mano para pellizcar su nariz.
Sólo pasaron unos segundos, antes de que Izzie estuviera tosiendo y balbuceando mientras despertaba. Él le sonrió mientras ella retiraba su mano.

- Levántate y brilla bella durmiente. – dijo con voz suave.

- Urgh… - Izzie mantuvo sus manos sobre su rostro, escudando sus ojos de las luces. - ¿Qué hora es…? -

- Seis y diez de la mañana… - él metió sus manos en sus bolsillos. - Es víspera de Navidad. -

Izzie dejó de frotar su cara y lo miró con ojos entrecerrados. - ¿Estás seguro? -

Alex miró su reloj otra vez. - Síp, estoy seguro. -

- Pero… - Izzie miró sus manos como si fueran a tornarse transparentes. - Debería estar muerta para
entonces… -

- No ahora… - dijo Alex tranquilamente. - Pero no contengas tu respiración. -

- Entonces… - Izzie dejó caer sus manos a sus lados. - ¿Qué pasó? -

- Pensé que podrías decírmelo tú. - Alex frunció. - ¿No recuerdas quién te dió los sedantes? -

- ¿Qué sedantes…? - ella frunció. - No he recibido ningún sedante. Creo que me perdí algo… ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? -

- Unos días. -

- Vaya… - Izzie bostezó. - Y asombrosamente, aún estoy tranquila. -

- ¿Estás segura que no lo recuerdas? - presionó Alex.

- ¿Recordar qué? -

- Oh no importa… - él se desplomó en la silla, dejando descansar sus pies en el costado de la cama. Izzie volteó para que pudiera encararlo a su lado.

- ¿Por qué hoy no estás con la ropa de doctor? -

- Mi día libre. - mintió él descaradamente. - Es víspera de Navidad después de todo. -

- ¿Lo es? - Izzie pareció sorprendida.

Él le frunció. - Sí… Te lo dije hace un par de segundos. -

- ¿Sí…? – ella se encogió de hombros. - No debí haberte escuchado. -

- Sí… - el corazón de Alex lentamente, estaba hundiéndose. Su mente se estaba yendo al fin. ¿Cuánto
tiempo tenía ahora? Realmente no tanto… Él dejó caer sus pies de la cama mientras se movía para levantarse. - Mira, debo ir a encargarme de algunas cosas. ¿Estarás bien sola por un rato? -

- Sí… Ooh.. - ella asintió mientras amortiguaba un bostezo con el revés de su mano. Cuando avanzó hacia la puerta ella llamó otra vez. - A propósito, ¿Qué hora es? -

Alex pretendió mirar su reloj y le sonrió. - Es tarde, debes dormir algo más. Siento haberte despertado. -

- No me despertaste, ¿verdad? -

- Sólo duerme más Izzie. - él apagó la luz y la observó acomodarse antes de salir y cerrar la puerta
tranquilamente tras él. Afuera se recostó contra la pared y frunció el ceño mientras presionaba una mano contra su corazón, como si eso hiciera ir la punzada de temor y dolor que sentía. No funcionó.

Un movimiento por el corredor lo hizo enderezarse de una vez y levantó la vista para ver a su madre acercarse con un tablero bajo su brazo. Ella sonrió cuando lo vio.

- Hola. Escuché que lograste sacar a Sloan del caso de Izzie. -

- Sí… - él no se molestó en intentar igualar su tono animado. Por alguna razón hoy no se sentía muy feliz.
- Oh anímate. - la Doctora Fei golpeó su hombro compasivamente, sintiendo el tono miserable de su hijo. -
No dejes que trabajar en Navidad te desanime. -

- Gracias. - respondió Alex apretadamente, aunque eso no le hubiera levantado el ánimo.

- De todas maneras, ¡Llegas tarde! Apúrate y trae tus cosas. - le ordenó ella y observó cuando volteó sus ojos y se empujó de la pared para caminar. - ¡Oh y a propósito! El consejo médico quiere que comparta a Izzie contigo. -

Alex se volteó.

- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué!? –

- Porque todavía recuerdan todo eso de ‘vuestra relación'. - la Doctora Fei suspiró. - Por favor dime que le pusiste un fin a eso. -

- Mm. - Alex se encogió y volteó para retirarse.

- ¿Mm? ¿Qué significa 'Mm'? - ella lo llamó. - Alex, ¡Regresa aquí ahora mismo! -

Él la ignoró y continuó para encontrar los vestidores del personal.

~~~

Lexie y Derek estaban en recepción revisando el correo.

- Nada… nada… nada… publicidad... noseloqueesesto… otra carta… - revisó entre ellas hasta que llegó a una interesante. - Para el doctor Alex Karev. -

Ella la abrió a pesar del hecho que tenía 'privado' estampado en el frente en letras gruesas. Sacó la carta y la leyó.

- ¿Qué es eso? - preguntó Derek distraído.

- Los resultados del laboratorio de Izzie… - musitó Lexie. - Tomados después de esa ingestión de sedantes… -

- Sí… me pregunto quién le dio eso. Tonto demente… apuesto que fue Sloan. - dijo Derek.

Lexie le dio una mirada antes de ver los resultados.

- De acuerdo… la dosis había fallado en hacer su trabajo la última vez… -

Dejó la carta a un lado en el buzón de Alex para que lo recogiera después. Silenciosamente se prometió hacer funcionar los sedantes la próxima vez.

viernes, 24 de agosto de 2012

14 - Cambio de planes


- Ha llegado la epoca del año otra vez... - comentó Lexie mientras tomaba su soda.

- Eso significa…- Cristina inspeccionó la sala del personal y terminó la frase. - Que uno de ustedes tiene que ser Santa Claus para el pabellón de los niños.... -

Por casualidad el noventa y nueve coma noventa y nueve por ciento de los doctores y cirujanos que estaban en la sala tosieron y de repente escondieron sus narices en su trabajo. Alex fue el único que no se molestó en mantener algún pretexto y continuó observando los dibujos animados en la televisión.

- Yo lo haré. - dijo sin miramentos.

Cristina parpadeó.

- ¡Él no va a hacerlo! ¡Lo hizo el año pasado! - dijo Lexie rápidamente. - ¡Tiene que hacerlo otro! -

Discretamente todos voltearon otra vez mientras una lenta sonrisa se extendía en el rostro de Alex.

- ¿Por qué Alex no puede hacerlo otra vez? - preguntó Cristina. - Oviamente está entusiasmado. -

Derek dió una carcajada.

- Oh sí… recuerdo el año pasado. Cuando los niños tocaban su falsa barba él amenazaba que despertarían
el día de Navidad con cabezas de renos en sus camas. -

Alex sonrió plácidamente ante el inocente recuerdo.

- Y no olviden todas las cartas a Santa que tuvo en sus manos.- suspiró Lexie. - Las estampó todas en el árbol y las devolvió. -

- Todo en el espíritu de la Navidad, bah tonterías y todo…- Alex cambió el canal con un bostezo.

Lexie lo miró.

- Kevin Walker va a pasar después. Le dije a su madre que otra vez podía pasar el día contigo. -

- ¿¡Qué!? ¿Por qué demonios le dijiste eso? -

- ¡Eres el único, además de Izzie a quien Kevin habla! - gritó ella. - Quiero que hable ahora que el padre está fuera de escena.-

- ¡Bueno por qué no le dijiste a la mujer que podía ir con Izzie! -

- ¡Porque está enferma y muriendo! ¡No puede cuidar a un niño pequeño! -

- Entonces por qué no podías hacerlo tú... - dijo mientras se le acababan las escusas.

- ¡Estás discutiendo conmigo! - Lexie presionó sus puños contra sus caderas. De repente Alex se dio cuenta que estaba levantándole la voz a una enfermera… y que los miembros del personal estaba observando.

Él sólo hizo un gesto italiano involucrando su uña pulgar y sus dientes y se desplomó para continuar mirando la televisión con un frunce en su rostro. Lexie frunció sus ojos y miró alrededor de la sala, casi como si estuviera preguntando si alguien más quería un poco de ella. Todos los doctores y cirujanos desviaron la mirada hacia la televisión.



- Vamos Cristina. - llamó Lexie mientras se giraba y salía. La enfermera hizo una mueca y la siguió.

Alex puso una cara e hizo una llorona impresión de la orden de Lexie.

- ¡Vamos Secuaz! -

Derek levantó la mirada de su revista y se movió para sentarse cerca de Alex.

- Así que… soy yo o sentí un poco de frío aquí.-

- Háblale al portero, la unidad de aire acondicionado probablemente está rota. - Dijo Alex planamente mientras observaba la pantalla.

- Supongo que las cosas han estado un poco tensas desde ese beso, huh.. -

- En realidad… la cosa se volvió tensa al momento que Lexie se topó conmigo y Izzie en la UCI. -

- Ooh…- Derek hizo una mueca.- Déjame adivinar… ella entró en algún momento serio... -

- No estábamos haciendo nada marrullero, cretino…- Alex cruzó sus brazos sobre su pecho. - Sólo estaba revisando su estado al lado de su cama… mientras tomaba su mano… -

- Ah…- Derek sonrió. - ¿Entonces te perdonó? -

Alex gruñó.

- Cállate y ve a hacer algo serio con Meredith. - Refunfuñó Alex.

Derek sacó su pluma y anotó algo en la esquina de su revista, antes de romperla y dársela a Alex.

- El número de Meredith… en caso de que quieras alguna ayuda profesional después, ¿sí? -

- Ahora debo irme, tengo muchos pacientes a quienes atender, tu sabes.- se despidió Derek rapidamente.

~~~

- Oye, Lexie, ¿has visto a Derek por ahí? - preguntó Meredith distraídamente mientras se recostaba contra el escritorio de la recepción.

- Intenta en la sala del personal. -

Meredith asintió aunque no se movió de su lugar. Después de unos momentos de silencio Lexie levantó la vista hacia ella para ver a Meredith inspeccionando sus uñas.

- ¿Quieres algo? -

- ¿Hm? ¡Oh no! - Meredith sonrió recostada contra el escritorio. - Sólo quería algo de compañía femenina por una vez.-

Lexie asintió estoicamente. - De acuerdo… por qué no vas a casa, estoy segura que encontrarás mejor compañía femenina ahí. -

- Nah… Derek quiere que me quede en el hospital para observación.- Meredith se encogió. - Además… mi casa está dominada por hombres, me siento más segura aquí. -

Lexie sólo asintió y regresó a firmar algunas formulas más. Meredith suspiró tan levemente… hacer hablar a
Lexie era como intentar hacer sangrar un canto. No era una chica muy conversadora.

- Y… - Meredith golpeó sus dedos contra el mesón con leve impaciencia. - ¿Qué hay de nuevo en tu vida amorosa? -

Lexie tiró su pluma y parecía furiosa. - ¿Él te lo dijo no es así? -

Meredith luchó por ser completamente inconsciente. - ¿Quién me dijo el qué? -

- ¡Alex! ¡Sobre el beso! - Lexie resopló. - Soy tan tonta… -

- No lo eres… - Meredith la consoló sin entusiasmo. - Estoy segura que sólo fue… el calor del momento… -

- Sí… pero también estaba esperando que eso lo resolviera todo. - Lexie suspiró miserablemente.

El interés de Meredith destelló. - ¿Cómo…? -

- Pensé… pensé que tal vez si alejaba el interés de Alex de Izzie… entonces se lastimaría menos cuando muriera. - Lexie frunció el ceño. - Supongo… que también estaba actuando por algún deseo egoísta de besarle pero realmente estaba intentando ayudarlo.-

- Que mal que Alex no esté interesado más en ti.- dijo Meredith plenamente.

Lexie permaneció en silencio.

- Una vez lo estuvo… ¿recuerdas? -

- Sí… -

- Pero estabas saliendo con ese hombre... Jackson … y echaste a Alex. - Meredith hizo una mueca. - No es
de extrañar que no sienta por ti tanto como aquellos días. Perdiste tu oportunidad, chica. -

- Lo sé… y sé que lastimé a Izzie más de lo que debí… casi la mato. - Lexie mordió su labio. - Eso no era lo que yo quería.-

Quedaron en silencio, mientras Meredith esperaba a que Lexie continuara.

- No sé qué hacer… Alex me odia… No quiero arruinar las cosas como lo hice la tra vez… -

- Entonces mi consejo sería olvidar lo que pasó. - dijo Meredith sabiamente. - No espetar a nadie, bueno… no espetar a nadie más de lo que normalmente esperas… ¿qué? No me mires… De cualquier manera, no evites a Alex, tampoco te le pegues, sólo… actúa normal. Estoy segura que si actúas normal entonces las cosas regresarán a como eran antes. Y tal vez con el tiempo acabarás tu enamoramiento por Alex… igual como él terminó con el suyo. -

Lexie asintió levemente. - Supongo que tienes razón… -

- Bien…- Meredith miró alrededor. - ¿Y donde está Derek? -

~~~

- Y esto es...? -

- Un bisturí... -

- Y esto es...? -

- Una jeringa. -

- Y esto...? -

- Probablemente algo peligroso… pero no puedo molestarme en mirar. - dijo Alex desde donde estaba recostado en su silla balanceando dos bolas de papel.

Kevin bajó los electrodos del desfibrilador y miró alrededor.

- Estoy aburrido… - dijo él con voz cansada.

Alex respondió en el mismo tono cansado.

- Oh cielos… -

- ¡Dame algo que hacer! -

El joven doctor suspiró mientras las esferas de papel rodaban ante sus ojos.

- Bien… nombra los siete enanos. -

- Oh eso es fácil… - Kevin arrugó su nariz. - Sabio, Gruñón, Mudito, Dormilón, Tímido, Tontín y… Marihuana. -

Alex le levantó una ceja.

- Bueno… todos parecen haber sido nombrados como drogas… y no pude recordar el último así que tuve que suponer. -

- Tiene sentido… - Alex suspiró. - Está bien… nombra las cuatro fases de la división biológica de la célula, o mitosis. -

- Uh… profase, metafase, anafase… y ¿telifase…? -

- ¡Error! Es telofase. - lo corrigió Alex.

- Cielos… ¿qué tengo que hacer para impresionarte? -

- Nombra a los Ciento un dálmatas y listo. -

- Bien… Patch… Nibbles… Spike… -

~~~

- … Dipstick… y Podgy. -

Alex lo miró, medio dormido.

- Sólo estás inventándolo… -

- No completamente. - resopló Kevin. - He visto esa película muchas veces. -

De repente Cristina llegó a la puerta del laboratorio.

- Doctor Karev pensé que debería saber que Izzie ha colapsado, ¡Está en coma! ¡Creemos que le han dado sedantes! -

Alex se paró en un destello y corrió tras ella.

- ¡Oye! ¡Espera! ¡Qué debo hacer ahora! - gritó Kevin tras él.

Alex pausó impaciente.

- ¡Sólo quédate aquí hasta que puedas lamer tu codo! -

- ¿Mi codo? –

- ¡Sólo hazlo! - espetó él mientras desaparecía por la puerta.

Kevin se sentó en el suelo y levantó su brazo y sacó su lengua… sólo para descubrir el problema.

- Ah… -

~~~

El continuo pito del monitor cardíaco era el único sonido en la habitación. Alex miró a cada enfermera individualmente, junto a ellas estaban Cristina y Lexie.

- ¿Y bien? - espetó él y señaló a Izzie en su cama, inconsciente.

Las enfermeras se miraron mutuamente, cada una viéndose confundidas e inocentes.



- ¿¡QUIÉN le dio los sedantes!? - gritó él, haciendo saltar nerviosas a las enfermeras más jóvenes.

- Doctor Karev… - dijo una de ellas calmada. - Ninguna de nosotras estuvo aquí para administrar la droga… -

- ¿¡Bueno entonces quién lo hizo!? - le espetó Alex, haciéndola callar. Lexie estaba frunciéndole, golpeando sus dedos contra su brazo. No tenía la autoridad para aterrorizar así a las nuevas reclutas.

La puerta se abrió y todos miraron alrededor para ver entrar a Mark. Él le dio un vistazo a su paciente y luego otro a Alex y a las enfermeras.

- ¿Qué carajo está pasando aquí? -

- ¡Tú! - Alex se le lanzó y lo tiró contra la puerta, haciéndola saltar. Varias enfermeras quedaron boquiabiertas y rápidamente se abalanzaron para agarrar los brazos de Alex para detenerlo de atacar al otro doctor.

- ¿Qué demonios estás haciendo aquí? - Mark se recuperó rápidamente, caminando hacia la cama de Izzie.

- ¿Qué le hiciste? -

- ¡Nada! ¡TÚ fuiste quien le dio los sedantes! - Siseó Alex, soltándose de los agarres de las chicas.

- ¿Sedantes? - Mark le frunció. ¿Qué soy, estúpido? Ella es alérgica a los sedantes, ¡sé que el virus reacciona violentamente contra los sedantes! ¡No le daría sedantes en un millón de años! -

- ¡¿Entonces quién lo hizo?! -

Mark fue a los pies de la cama y miró la gráfica. - Aquí dice… no administrar sedantes o morfina… ¿por qué una enfermera no lo vería? -

- ¡NOSOTRAS no hicimos nada! - irrumpió Lexie. - ¡No estábamos aquí! Ninguna de nosotras está autorizada a dar sedantes sin su permiso, ¡Doctor Sloan! ¡No nos atribuya esto! -

La mano de Alex se extendió y golpeó un jarrón de flores para romperlo en el suelo, ganando rápidamente la atención de todos.

- No sé quién le dio las drogas… pero sé que, como su doctor, Mark, eres responsable por esto. -

El labio de Mark se curvó.

- ¡Esto no es mi culpa! -

- ¡Sí lo es! ¡Es tu paciente! ¡Tienes responsabilidad! ¡Espera hasta que el consejo escuche de esto! - Alex se movió hacia la puerta. - Voy a recuperarla. -

- ¡No puedes hacer eso! ¡No tienes el derecho a recuperarla! - Mark se precipitó tras él.

Alex se detuvo y volteó abruptamente tan repentinamente que Mark frenó en seco nariz con nariz. Alex sólo
frunció sus ojos.

- Mírame… Izzie estaba más segura conmigo… y va a volver a ser de esa forma. -

Él se fue, tirando la puerta tras él. Mark humeó silenciosamente.

Lexie llegó tranquilamente tras él, aplaudiendo lenta y sarcásticamente.

- Bien hecho genio… podrías perder tu trabajo por esto. -

- ¡Cállate! - le espetó Mark.

- Mantengan chequeos cada cinco minutos… infórmenle al doctor Karev de cualquier cambio en su condición. -

jueves, 16 de agosto de 2012

13 - Sentimientos desbordados


Las enfermeras más cercanas estuvieron en la escena pronto, junto con Lexie.

-      ¿Qué ha pasado? - preguntó ella cuando encontró a Mark agachado sobre el pálido cuerpo de Izzie.

-      Se ha desmayado, necesitamos revivirla.- Él le lanzó el estetoscopio a Lexie - Revisa si su corazón comienza a latir, ustedes dos traigan una cama y un desfibrilador.

Las otras dos enfermeras se apresuraron.

-      Comienza la RCP- Dijo Lexie

-      ¡Lo sé! - Espetó Mark irritado que no le gustaba que una simple enfermera le dijera qué hacer.

Rápidamente levantó su cabeza hacia atrás y comenzó a presionar en su pecho. Lexie mantuvo el estetoscopio al lado de sus manos y esperó a que su corazón empezara a latir, pero no hubo respuesta. Justo antes de que Mark pudiera cerrar su boca sobre la boca de Izzie para introducir aire en sus pulmones, Alex llegó, seguido por Cristina.

-      ¿Qué ha pasado? - preguntó él.

-      ¿A ti qué te parece? Su hora ha llegado - espetó Mark golpeando la pared.

-      ¡Idiota! ¡A ella le quedan dos semanas! - él empujó a Mark e ignoró la nerviosa mirada que Lexie le envió. - ¡Tú sólo concéntrate en su pecho yo le daré la respiración! –

-      ¡Es MI paciente!- espetó Mark.

-      ¡Dejen de ser tan posesivos y hagan algo antes de que sea demasiado tarde! - les dijo Lexie a ambos.

Alex fue quien cerró su boca sobre la de Izzie y sopló. Mark continuó golpeando su pecho furioso. Cristina esperó ansiosamente, agachándose para sostener la mano de Izzie en caso de que despertara.

-      No está funcionando. - Dijo Mark finalmente, deteniendo su trabajo. - Hora de la muerte… -

-      ¡Cállate! – Alex lo golpeó sonoramente en la cabeza. -¡Continúa! –

-      Está muerta, ¡Alex! –

-      ¡Cristina! -  Alex le indicó a la joven hacer el trabajo de Mark. Ella miró nerviosa al doctor de cabello claro antes de moverse para agacharse al lado de Alex y continuar presionando intermitente.

Pasó un corto tiempo antes de que Lexie saltara:

-      ¡Tiene pulso! -

Finalmente todo el dolor y el cansancio habían desaparecido y estaba rodeada por nada. Ella no era nada. No había dolor, ni Alex, ni placer, ni emoción. Pero algo era pacífico y calmado…
Ella protestó fuerte cuando el dolor regresó por todo su cuerpo y fue regresada a la tierra. Lo primero de lo que fue consciente era de la presencia de la boca de alguien cerca a la suya. Por alguna razón sabía que era de Alex… y así retiró su cabeza y se concentró en encogerse y morir otra vez.

-      Izzie quédate con nosotros. - Escuchó la voz de una mujer llamándola. Sabía que era Lexie…

-      No… - protestó ella débilmente mientras unas manos agarraban sus hombros para enderezarla. 

Se rehusaba a abrir sus ojos… no quería estar aquí…
Mark retiró a Alex del camino y rápidamente ayudó a Izzie a sentarse mientras llegaba la cama.

-      No te esfuerces Izzie, has pasado por mucho… chica valiente. -

Alex tuvo que luchar por evitar que sus manos se cerraran alrededor de la garganta de Mark, sólo para escuchar el satisfactorio ahogo que causaría. Pero no mientras sostuviera a Izzie, no quería que Mark la dejara caer.
Alex sólo podía observar inútilmente mientras las enfermeras y Mark ayudaban a levantar a Izzie a la cama y comenzaban a alejarla. Mark miró a Alex con una sonrisa y un saludo.

-      Gracias perrito, ahora puedes regresar a trabajar. No te necesitamos más. -

Sus puños se cerraron inconscientemente hasta que sintió a Cristina tiró de su manga.

-      ¿Doctor? Su paciente aún le está esperando. –

-      En realidad… Cris… me siento un poco débil… voy a recostarme en algún lugar… encárgate tu de él… -
~~~

Alex fue en busca de Meredith en la cafetería, que estaba junto a Derek.

-      Meredith, ¡necesito tu ayuda! - él golpeó la mesa para enfatizar su punto.

-      Felicidades Alex. – dijo Derek - El primer paso es admitir que necesitas ayuda. –

-      Necesito una mujer. – exigió Alex.

-      Busca la tuya. - Derek lanzó un posesivo brazo alrededor de los hombros de Meredith, quien continuaba mirando a Alex con preocupación.

-      Al menos admites que ahora es tuya… - Alex lo miró. - El primer paso hacia el compromiso… -

El brazo de Derek soltó el hombro de Meredith antes de que alguien más lo notara.
Meredith ignoró la competencia de machos:

-      Entonces, ¿cuál es el problema? –

-      Izzie murió y… -

-      Lo siento tanto…- Meredith levantó una mano hacia su boca en shock.

-      Espera  déjame terminar. Murió pero luego despertó, y me di cuenta de algo.- Alex parecía increíblemente nervioso.

-      ¿De qué? - presionó Merdith.

-      Soy un completo idiota –

-      Felicidades, admitirlo es el primer paso – sonrió Derek.

-      Esa broma sólo funciona una vez en la misma conversación, Derek - le dijo Meredith.

-      Probablemente me odia  y con toda razón, no me importa. - Alex le frunció a la mesa - Pero me he dado cuenta que pronto va a morir… -

-      No digas eso… - Meredith frunció - Mark aún podría encontrar una cura. –

-      No… no lo hará. - Alex movió su cabeza. - He continuado mi búsqueda y he llegado a un mortal final. He analizado el virus, el veneno que estaba en la picadura de abeja y no hay nada que pueda contrarrestar los efectos del virus. –

-      Vaya… - Derek hizo una mueca. - Entonces… ¿entonces va a morir? –

-      ¿Has continuado trabajando en ella? - Meredith se veía asombrada - Eso es muy… amable… de tu parte Alex… -

-      Gracias, pero ese no es el punto. Va a morir infeliz y no puedo soportar verla así. - Él tomó uno de los paquetes de azúcar del tazón y comenzó a jugar con él. - Y es por mí que es infeliz… no sé qué hacer… -

-      ¿No es obvio? –

-      Meredith, soy un hombre, tienes que decir las cosas por nosotros. –

-      ¡Ve a decirle cómo te sientes! - gritó Meredith con angustia. - ¡Joder! Puedes ser un genio pero cuando se refiere a personas eres tan pesado como… -

-      Meredith, lenguaje, querida, lenguaje. – avisó Derek.

-      Bueno, cuando Lexie me besó me di cuenta que… -

-      ¡¿Tú hiciste qué?! – Meredith y Derek le gritaron al mismo tiempo, haciendo retroceder un poco a Alex de su silla.

-      ¿Por qué? - demandó Meredith. –

-      Que estúpido eres… - gruñó Derek. –

-      ¡Izzie estará destrozada!-

Inuyasha retrocedió un poco.

-      ¡Está bien! ¡Calma! ¡Fue un error! Pero ella se me lanzó y estaba tan sorprendido que no pude moverme. –

-      Sugiero que vayas ahora. - dijo Meredith -"Ve a explicarle antes de que sea demasiado tarde. –

-      Pero no puedo verla. No es mi paciente y si la directiva lo descubre seré despedido. –

-      Bueno sólo si lo descubren…

~~~

Izzie estaba dormida… y mientras avanzaba tranquilamente hacia la cama se dio cuenta lo pequeña que se veía… y tan frágil.

La enfermera probablemente estaría por ahí en un rato para revisarla… así que no tenía mucho tiempo. Pero no podía despertarla… se veía agotada.
Con un pequeño suspiro se desplomó en la silla al lado de su cama y apoyó sus codos en el borde. 

Si hubiera estado despierta estaba seguro que se habría alejado de él. No la habría culpado. Tal vez era mejor para ella estar dormida. Quería hablarle… decirle por qué había hecho lo que había hecho… pero indudablemente lo interrumpiría y probablemente lo haría sentir aún peor.

Así que comenzó su conversación con ella, sin ella… cierto.

-      Lo siento…- dijo él de repente. Esas dos pequeñas palabras no iban a mejorar todo, lo sabía. Pero era una buena forma de comenzar como ninguna. Realmente no sabía por qué lo sentía específicamente… básicamente lo sentía por todo - Siento no haber encontrado una cura… siento haber dicho todas esas cosas… siento haber besado a Lexie, pero para ser justo ella me besó. Fui usado. Me sentí tan violado… -

Él movió su cabeza y se preguntó cómo iba a arreglarlo todo cuando despertara. Miró su débil mano por un momento, antes de alcanzar y tomarla en la suya, sintiendo lo fría que estaba.

-      He estado pensando sobre lo que dije… y ahora me doy cuenta de lo real… realmente egoísta que he sido. - él suspiró, descansó su mentón en su palma y distraídamente observó su rostro serenamente calmado. - Tenías razón cuando dijiste que estaba asustado de apegarme. Te alejé porque estaba asustado por mi… si morías y te amaba entonces yo… sería miserable por mucho tiempo supongo… -

Él frunció profundamente por un momento antes de cerrar sus ojos y dejar caer su cabeza para descansar en su antebrazo que descansaba en la cama al lado de sus manos unidas.

-      No pensé que serías infeliz ahora… fui estúpido… espero que me perdones.- Alex apretó su mano. - Viéndote así… me odio por eso. Es por mí que estás… haría cualquier cosa por hacerte feliz otra vez… amaría… Te amaría si eso significa hacerte feliz… aún si significa matarme después… -

¿Ella le creería cuando le dijera todo eso? ¿Aceptaría su disculpa?

-      Izzie… aún si me rechazas todavía te amaré. Me dolerá cuando te vayas… así que no seas generosa después y recházame en caso de que me duela cuando mueras. No me importa eso… es muy tarde ahora, te amo… -

¿Cómo reaccionaría a eso?

-      Confía en mí al enamorarme de una mujer moribunda… finalmente conozco a la chica que quiero… y está muriendo… Y lo más gracioso es que lo supe todo el tiempo y no pude parar de amarte… - él sonrió a pesar de sí mismo. - He visto lo que eres… te conozco. Puedes ser tierna y destructiva… aún más destructiva que yo… pero no lo escondes. Eres dulce y preocupada y agradable de tener alrededor… hasta que alguien te molesta. No puedo salvarte pero quiero hacerte feliz mientras pueda… -

De repente su mano apretó la suya en respuesta y él se sentó para ver que estaba parpadeando hacia el techo.

-      ¿Estás despierta…? - susurró él.

-      Estuve despierta… todo el tiempo…- dijo ella planamente.

-      Entonces tú… -

-      Shh…- ella cerró sus ojos y se volteó en su cama para encararlo, recogiéndose levemente y colocó su mano para descansarla bajo su mentón - Estoy cansada… quédate conmigo…-



Ella cayó dormida e Alex la observó por un momento antes de suspirar. Él recostó su cabeza en la cama, y cerró sus ojos. En realidad no había dormido en unos días… así que no fue difícil para él dormirse.