¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

martes, 28 de agosto de 2012

15 - Objetivos


Era lunes otra vez… lo cual significaba que, como siempre, el hospital estaría inundado de pacientes y trabajo. No ayudaba que también fuera la víspera de Navidad. La víspera de Navidad era el día más popular del año para intentar suicidarse. Los hospitales públicos se solían llenar de pacientes y se enviaban más pacientes a los hospitales privados. Y lo que era peor, siempre enviaban a los peores pacientes, los que habían intentado suicidarse y eran miserables moribundos.

Alex bostezó mientras pasaba por las puertas dobles a las seis de la mañana, usando su ropa normal y cargando su usual bolsa. Por primera vez le hubiera gustado tener un día libre para Navidad… pero tampoco tenía donder ir. Todos sus amigos también trabajaban en el hospital, así que probablemente entraría a visitar a Izzie cada media hora.

Él bostezó otra vez mientras pasaba por la ocupada sala de espera y se detenía al lado del dispensador de agua. Habría preferido café, pero no tenía tiempo para ir a la cafetería a por la bebida, porque ya iba tarde. Debería haber llegado a las cinco en punto.

Dio una mirada a la recepción mientras tomaba un sorbo de su agua, justo cuando Derek levantó la vista y lo ubicó. Él curvó su dedo, llamando a Alex para ayudar con el trabajo y la cantidad de pacientes y familias que estaban en el escritorio. Alex sólo sonrió y levantó, lentamente, su dedo medio en respuesta. De ninguna manera tenía que comenzar a trabajar hasta que se colocara la bata blanca de doctor.

Hasta entonces podía ser sólo el chico en el rincón con el conjunto caqui. Al minuto que se colocara esa bata era el doctor Alex Karev, el supuesto psiquiatra de todos y el imán para cada problema a diez metros de radio. Bueno estaba harto esa mañana… o harto en general, así que decidió poner el trabajo en espera un poco más.
Alex se bebió lo último de su agua y arrugó el vaso, lanzándola en la papelera más cercana y se fue por uno de los corredores. Lexie levantó la vista mientras pasaba y frunció.

- ¿A dónde va? -

- ¿A alistarse? - Derek arriesgó una suposición mientras otra enfermera lo pasaba algunas carpetas para archivar.

- Bien. Como no haga hoy su rutina usual de los lunes entonces estaremos bien. -  Lexie estaba comenzando a tener un dolor de cabeza de todo el trabajo que estaba teniendo que hacer.

- No volveré temprano a casa… es víspera de Navidad por el amor de dios. - Derek estaba balanceándose de puntas cuando otra enfermera lo empujó.

- Tu sitio está en cirugía. ¡Regresa allí! -


- Oh, pero entonces tendré que trabajar de verdad…. -

Lexie le dio una brusca mirada.

- Bien… voy… -

~~~

No tenía sentido. Sus signos vitales eran normales, sus latidos del corazón eran continuos al igual que su respiración. No necesitaba usar la máscara de oxígeno, no necesitaba ayuda vital de ningún tipo. ¿Entonces por qué aún estaba en coma?

Alex rascó su cabeza mientras dejaba caer su bolsa en la silla de visita al lado de su cama. Movió su mano ante su rostro antes de revisar otra vez la gráfica al extremo de su cama. Después de un momento regresó a su lado y la miró.

Por un momento jugó con un mechón de su cabello que yacía al lado de su oreja… antes de subir su mano para pellizcar su nariz.
Sólo pasaron unos segundos, antes de que Izzie estuviera tosiendo y balbuceando mientras despertaba. Él le sonrió mientras ella retiraba su mano.

- Levántate y brilla bella durmiente. – dijo con voz suave.

- Urgh… - Izzie mantuvo sus manos sobre su rostro, escudando sus ojos de las luces. - ¿Qué hora es…? -

- Seis y diez de la mañana… - él metió sus manos en sus bolsillos. - Es víspera de Navidad. -

Izzie dejó de frotar su cara y lo miró con ojos entrecerrados. - ¿Estás seguro? -

Alex miró su reloj otra vez. - Síp, estoy seguro. -

- Pero… - Izzie miró sus manos como si fueran a tornarse transparentes. - Debería estar muerta para
entonces… -

- No ahora… - dijo Alex tranquilamente. - Pero no contengas tu respiración. -

- Entonces… - Izzie dejó caer sus manos a sus lados. - ¿Qué pasó? -

- Pensé que podrías decírmelo tú. - Alex frunció. - ¿No recuerdas quién te dió los sedantes? -

- ¿Qué sedantes…? - ella frunció. - No he recibido ningún sedante. Creo que me perdí algo… ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? -

- Unos días. -

- Vaya… - Izzie bostezó. - Y asombrosamente, aún estoy tranquila. -

- ¿Estás segura que no lo recuerdas? - presionó Alex.

- ¿Recordar qué? -

- Oh no importa… - él se desplomó en la silla, dejando descansar sus pies en el costado de la cama. Izzie volteó para que pudiera encararlo a su lado.

- ¿Por qué hoy no estás con la ropa de doctor? -

- Mi día libre. - mintió él descaradamente. - Es víspera de Navidad después de todo. -

- ¿Lo es? - Izzie pareció sorprendida.

Él le frunció. - Sí… Te lo dije hace un par de segundos. -

- ¿Sí…? – ella se encogió de hombros. - No debí haberte escuchado. -

- Sí… - el corazón de Alex lentamente, estaba hundiéndose. Su mente se estaba yendo al fin. ¿Cuánto
tiempo tenía ahora? Realmente no tanto… Él dejó caer sus pies de la cama mientras se movía para levantarse. - Mira, debo ir a encargarme de algunas cosas. ¿Estarás bien sola por un rato? -

- Sí… Ooh.. - ella asintió mientras amortiguaba un bostezo con el revés de su mano. Cuando avanzó hacia la puerta ella llamó otra vez. - A propósito, ¿Qué hora es? -

Alex pretendió mirar su reloj y le sonrió. - Es tarde, debes dormir algo más. Siento haberte despertado. -

- No me despertaste, ¿verdad? -

- Sólo duerme más Izzie. - él apagó la luz y la observó acomodarse antes de salir y cerrar la puerta
tranquilamente tras él. Afuera se recostó contra la pared y frunció el ceño mientras presionaba una mano contra su corazón, como si eso hiciera ir la punzada de temor y dolor que sentía. No funcionó.

Un movimiento por el corredor lo hizo enderezarse de una vez y levantó la vista para ver a su madre acercarse con un tablero bajo su brazo. Ella sonrió cuando lo vio.

- Hola. Escuché que lograste sacar a Sloan del caso de Izzie. -

- Sí… - él no se molestó en intentar igualar su tono animado. Por alguna razón hoy no se sentía muy feliz.
- Oh anímate. - la Doctora Fei golpeó su hombro compasivamente, sintiendo el tono miserable de su hijo. -
No dejes que trabajar en Navidad te desanime. -

- Gracias. - respondió Alex apretadamente, aunque eso no le hubiera levantado el ánimo.

- De todas maneras, ¡Llegas tarde! Apúrate y trae tus cosas. - le ordenó ella y observó cuando volteó sus ojos y se empujó de la pared para caminar. - ¡Oh y a propósito! El consejo médico quiere que comparta a Izzie contigo. -

Alex se volteó.

- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué!? –

- Porque todavía recuerdan todo eso de ‘vuestra relación'. - la Doctora Fei suspiró. - Por favor dime que le pusiste un fin a eso. -

- Mm. - Alex se encogió y volteó para retirarse.

- ¿Mm? ¿Qué significa 'Mm'? - ella lo llamó. - Alex, ¡Regresa aquí ahora mismo! -

Él la ignoró y continuó para encontrar los vestidores del personal.

~~~

Lexie y Derek estaban en recepción revisando el correo.

- Nada… nada… nada… publicidad... noseloqueesesto… otra carta… - revisó entre ellas hasta que llegó a una interesante. - Para el doctor Alex Karev. -

Ella la abrió a pesar del hecho que tenía 'privado' estampado en el frente en letras gruesas. Sacó la carta y la leyó.

- ¿Qué es eso? - preguntó Derek distraído.

- Los resultados del laboratorio de Izzie… - musitó Lexie. - Tomados después de esa ingestión de sedantes… -

- Sí… me pregunto quién le dio eso. Tonto demente… apuesto que fue Sloan. - dijo Derek.

Lexie le dio una mirada antes de ver los resultados.

- De acuerdo… la dosis había fallado en hacer su trabajo la última vez… -

Dejó la carta a un lado en el buzón de Alex para que lo recogiera después. Silenciosamente se prometió hacer funcionar los sedantes la próxima vez.

4 comentarios:

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