¡Un nuevo capítulo todos los martes y viernes!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

17 - Cruel para ser amable


Esto era patético… ¿Un doctor que estaba destrozado cuando un paciente muere en sus manos? No era profesional y no se escuchaba de esto… bueno… en realidad no era así de raro. Pero usualmente los doctores que se destrozaban tan pronto renunciaban a sus trabajos.
Si no era cuidadoso, pronto los turistas vendrían para obtener su foto con el doctor llorón.

Él inhaló tembloroso y pasó sus manos sobre su rostro para presionar el talón de sus manos contra sus ojos.

- No puedo hacerlo… -

No podía ser un doctor… si así era como le hacía frente. Tenía el cerebro, el conocimiento y la habilidad física para ser doctor y cirujano si quería… pero no tenía la voluntad de serlo.

No tenía el comportamiento con un enfermo y no tenía el entusiasmo que todos los doctores necesitaban poseer. Ser doctor nunca había sido su idea de cualquier modo… había sido de su madre… y con los grandes ingresos de la familia había logrado pagar por sesiones de tutoría privadas, especialmente para que

Alex se volviera un doctor como ella. Eso es por qué se había graduado temprano, eso es por qué encontró tan rápidamente un trabajo de oro en tan lujoso hospital…
Pero no podía soportarlo más.
Le tomó un tiempo encontrar sus pies de nuevo, y aún entonces el dolor estaba fresco por dentro. Se separó de la pared a su lado… golpeando un gran agujero en el yeso perdió estrechamente un cable de electricidad.

El dolor de quebrar sus nudillos contra los ladrillos detrás del yeso fue suficiente para distraerlo del dolor interno por un momento… y retiró su puño con un siseo de dolor e hizo una mueca ante la sangre que ahora manchaba su mano.

- Bueno, eso fue inteligente. - dijo una voz cerca detrás. Él volteó bruscamente para ver a Meredith de pie mirándolo con sus brazos cruzados. Obviamente había visto su pequeño estallido emocional… y a la vez se tornó hostil.

- ¡Qué! - espetó él.

La expresión de Meredith se suavizó un poco. - Lo siento… duele no… -

- ¿Qué sabrías? - espetó él, volteando para intentar alejarse.

- Quiero decir Izzie, está lastimada, está sufriendo. - dijo Meredith rápidamente. - No estaba hablando de ti. -

- Oh… - Alex dejó de caminar, molesto de haber saltado a la conclusión equivocada. Se había delatado.

- Estás molesto por eso, ¿Verdad? - Meredith suspiró. - También lo siento por eso. -

- No lo sientas. No eres quien la está matando… - refunfuñó él, recostándose contra la pared por apoyo en caso de que sus piernas fallaran en su tarea.

Meredith miró por el corredor, no vio venir a nadie por un rato. Todos estaban en la recepción o la unidad de emergencia, nadie sino Alex y ella estarían escondiéndose por esos corredores. Ella miró a Alex.

- No hay nada que puedas hacer… ¿Para salvarla, quiero decir? -

Alex movió su cabeza lentamente. - No. En unas horas va a morir. Dos horas antes de que muera se atascará mientras sus órganos internos comienzan a cesar uno por uno hasta que sus pulmones colapsen.

Sabes lo doloroso que será… - él se enojó otra vez, golpeando su ileso puño contra la pared. - La colocarán en una máquina para mantenerla respirando e intentar alimentar sus fluidos, ¡Sólo para prolongar su dolor! Y luego su corazón eventualmente se rendirá y entonces intentarán revivirla. Tal vez tengan éxito una o dos veces, pero no durará. Morirá y no hay nada que pueda hacer para ayudarla… no puedo darle sus analgésicos… -

Meredith se abrazó un poco más fuerte. - No pueden… ¿dejarla ir en paz? -

- No… es contra las regulaciones. Tenemos que hacer todo lo que podamos para mantenerla viva,  incluso si está en agonía. - él gruñó. - Y una vez que comience a colapsar no hay vuelta atrás… nada para salvarla de chiripa… una cura milagrosa… -

Meredith permaneció en silencio, incapaz de encontrar palabras consoladoras para decirle. Si algo… ella necesitaba un poco de consuelo. Izzie también era su amiga…

- No puedo hacerlo, Meredith. - dijo Alex de repente, repitiendo una declaración anterior.

- ¿No puedes hacer qué? - preguntó ella automáticamente.

- No puedo ser doctor. - él apretó sus puños. - Voy a renunciar. Al minuto que Izzie se vaya y no tenga de quien encargarme, renunciaré… -

- Pero… - Meredith lo miró perpleja. - ¡No puedes hacer eso! ¡Qué hay de tus otros pacientes! ¡Tu madre!

Eres un buen doctor, Alex, ¡No puedes renunciar sólo por esto! ¡Este tipo de cosas pasa todo el tiempo! -

- ¡No puedo soportar este tipo de cosas! ¡Eso es lo que me hace un mal doctor! -

- Supongo que podrías verlo de esa forma… - Meredith suspiró. - ¿Pero estás seguro? Es un riesgo tirar tu carrera así… -

- Nunca he estado tan seguro de nada en toda mi vida. - Alex se enderezó con una determinada expresión. -
Necesito ver a mis otros pacientes y ty necesitas ir a casa. Has estado aquí por la mayor parte del mes. ¿Qué pasa contigo? -

Meredith se encogió. - Quiero quedarme aquí por Derek… estoy actuando como una consejera temporal y no oficial. -

- No bromees… -

- Pero hay un pequeño problema… - ella hizo una mueca. - Seguridad está intentando echarme. -

Alex pensó por un momento antes de quitarse su bata y tirársela a ella. - Toma, si te ves como un doctor no te echarán, ¿Verdad? -

- Pero… ¿No la necesitas? - ella se la alcanzó.

- No después de hoy. - él se encogió y avanzó, sin lucir más como un doctor que el repartidor.

- Oye, Alex, ¿Puedo ver a Izzie? - dijo ella tras él.

- No. Está durmiendo. Déjala en paz. - contestó él sobre su hombro mientras desaparecía por otra esquina.

Sorpresivamente, llegar a la recepción fue mucho más fácil cuando no usaba su bata. Los pacientes no saltaban sobre él, rogándole o demandando que los viera primero. Él se escabulló entre la ruidosa multitud hacia la recepción y detrás del escritorio, mirando su buzón.

- ¿Qué le pasó a tu bata? - gritó Derek sobre el jaleo.

- ¡La tiene Meredith! - respondió Alex.

- ¿Qué? ¿Te asaltó? - Derek sonrió, obviamente un poco fuera del asunto de la condición de Izzie de lo contrario no estaría tan animado.

- Algo así… - murmuró Alex muy tranquilo en la ruidosa recepción para ser escuchado. Pero estaba distraído por la carta que había pescado de su bandeja.

Él miró el contenido, antes de darse cuenta que estaba mirando un par de resultados de exámenes de sangre tomadas de la última vez que le habían dado sedantes… sedantes administrados por Lexie.

Lentamente leyó la información, maldiciéndose por no ser capaz de hacer algo por ella.

Pero entonces… ¿Tal vez podía…? ¿Al menos terminar su dolor…?
Él miró más duro los resultados por un momento antes de arrugar la hoja de papel y tirarla en la papelera junto con todas las cartas y cuentas…

Tal vez Lexie había estado haciendo lo correcto después de todo… Bueno, eso no importaba. Al menos ahora sabía lo que tenía que hacer.
Derek levantó la vista mientras Alex se retiraba otra vez sin aún haber mirado su agenda.

- ¿A dónde vas? -

- A encontrar a Meredith… tiene una llave de un cajón en el bolsillo de mi bata que necesito… -